Senado de EEUU inició histórico debate para reformar el sistema de salud
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El capitolio de EEUU.
"Este es un proyecto de ley profundamente fallido que no responde a las necesidades del pueblo estadounidense y elevará los costos del cuidado de salud", señaló Enzi.
El debate sobre la mayor reforma de salud en más de seis décadas, comenzó 23 días después de que la Cámara de Representantes aprobase por estrecho margen su propia versión de la reforma de salud.
En la Cámara Alta, los demócratas no lograron acercar posiciones con los republicanos en asuntos como la financiación del aborto y la "opción pública", que permite al Gobierno competir con las aseguradoras privadas.
El proyecto del Senado, de unos 848.000 millones de dólares en diez años, ofrece cobertura médica a unos 31 millones de estadounidenses adicionales, y pretende reducir el déficit fiscal.
También incluye la "opción pública" que permitiría que los estados participen voluntariamente en el programa público de salud, y fondos para el aborto, aunque con restricciones.
Además permite que los inmigrantes legales puedan acceder al "intercambio de seguros" administrado por el Gobierno y que daría subsidios federales a quienes no pueden costearse un plan de seguro médico.
Los inmigrantes indocumentados quedan excluidos de la versión del Senado, aunque en la de la Cámara Baja podrían al menos comprar un seguro en ese intercambio de su propio bolsillo.
La iniciativa prohíbe que las aseguradoras nieguen cobertura médica -o cobre más- a personas con condiciones médicas preexistentes, y cubre las recetas médicas de los ancianos.
La senadora demócrata Barbara Mikulski ofreció una enmienda para corregir lo que tachó como la "discriminación contra las mujeres" en el sistema de salud norteamericano.
"Las mujeres muchas veces pagamos más y obtenemos menos. Para muchas aseguradoras, simplemente el ser mujer es una condición preexistente", aseguró Mikulski, al señalar la injusticia de que las mujeres paguen más por la misma cobertura que los hombres, "en iguales condiciones de salud".
Además, el proyecto sanitario del Senado incluye un impuesto de 5% sobre procedimientos y operaciones cosméticas. Se calcula que recaudaría 5 mil millones de dólares durante los próximos 10 años
La propuesta -conocida como Bo-Tax, una conjunción de la palabra botox, con tax, que significa impuesto en inglés- es rechazada por cirujanos plásticos. Desde la Asociación Americana de Plástica, que aúna a unos 7.000 socios, aseguran que este impuesto afecta más a la clase media que a la alta, a diferencia de lo que dicen desde la administración de Obama, informó The New York Times.




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