Sepultaron con honores a Ricardo III medio milenio después de su muerte
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"Fue maltratado en el momento de su muerte y a lo largo de toda la historia", explicó a la May Doherty, un norirlandés de 62 años que acudió al entierro vestido de la Edad Media. "Creemos que era inocente y este es el entierro que merece", agregó.
La historia del rey en el aparcamiento, cuyo hallazgo fue una hazaña de la arqueología, ha cautivado a Gran Bretaña.
La ceremonia, presidida por el arzobispo de Canterbury Justin Welby, el líder espiritual de la Iglesia de Inglaterra, concluyó con la interpretación del himno nacional, el "Dios salve a la reina", por el coro de la catedral.
Isabel II envió un mensaje personal en el que escribió que Ricardo III "reposa ya en paz". Fue "un rey que vivió en tiempos turbulentos y cuya fe cristiana le sustentó", recordó, tildando la ceremonia de "evento de gran resonancia nacional e internacional".
Su nuera, Sophie, condesa de Wessex y esposa de su hijo, el príncipe Eduardo, asistió en nombre de la soberana, al igual que su primo, el príncipe Ricardo, duque de Gloucester, patrón de la Sociedad Ricardo III y otro pariente del rey muerto.
Envueltos en lana y lino, los huesos de Ricardo, en cuyo craneo hay rastros de los nueve golpes con armas blancas que recibió al abandonar su caballo en la batalla -"¡mi reino por un caballo!", fueron las palabras que Shakespeare puso en su boca-, estaban sellados dentro de un osario de plomo.
A su vez, el osario estaba dentro de un ataúd de roble hecho por el carpintero canadiense Michael Ibsen, uno de sus parientes vivos más cercanos. "Al fin, se le da el entierro que tenía que haber recibido en primer lugar", dijo Ibsen, sobrino de decimosexta generación.
Ricardo III no tuvo hijos, por lo que todos sus descendientes lo son por parte de su hermana Ana de York.
Con el ataúd ya en la tumba, Cumberbatch leyó el poema escrito por la laureada Carol Ann Duffy.
Oficialmente titulado "Servicio de nueva sepultura de los restos del rey Ricardo III por la gracia de Dios rey de Inglaterra y Francia, y Señor de Irlanda", la ceremonia religiosa fue un evento emocionante para muchos.
"Es una una historia extraordinaria y la gente ha adoptado a Ricardo en sus corazones", dijo Tim Stevens, el obispo de Leicester, después de una semana en la que decenas de miles de personas hicieron cola durante horas para desfilar ante el féretro. "Algo así sólo podía suceder de esta manera en Inglaterra", dijo.



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