Serían ya 30.000 los muertos por el terremoto en Pakistán
Desesperación para buscar con las propias manos a los seres queridos entre las casas y los edificios destruidos; desesperación al no poder encontrarlos o, peor, hallarlos muertos. Mientras, centenares de niños siguen atrapados entre los escombros de sus escuelas. Las condolencias por el devastador sismo en Pakistán, India y Afganistán llegan copiosamente desde todo el mundo, pero las ayudas concretas se demoran. Así lo advirtió ayer el presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, cuyo gobierno comenzó a hablar de 30 mil muertos.
-
A velocidad extrema y con 2.700 °C: así amerizó Artemis II en el Pacífico tras su viaje a la Luna
-
La misión Artemis 2 regresó con éxito a la Tierra tras su viaje a la Luna y amerizó en el Pacífico
Alrededor de 19.400 personas murieron y otras 42.000 resultaron heridas en Pakistán, dijo el ministro del Interior, Aftab Ahmed Khan Sherpao, en lo que son cifras oficiales pero provisorias. «El horror supera la imaginación», afirmó el funcionario en conferencia de prensa en Islamabad. El lugar más afectado es la capital del dividido territorio himalayo de Cachemira, Muzaffarabad. «El balance de muertos aumenta de hora en hora», agregó.
En ese sentido, el ministro de Comunicaciones para la Cachemira paquistaní, Tariq Farooq, dijo que la cifra sólo allí podría ascender a 30.000, ya que los esfuerzos de rescate se habían centrado en las principales ciudades, no en los pueblos de la montaña.
• Intemperie
La mayoría de las casas, edificios gubernamentales y negocios se derrumbaron en la ciudad montañosa, y los aterrados habitantes pasaron la noche a la intemperie pese a las bajas temperaturas, en campos, parques, cementerios y coches.
Alrededor de 1.000 personas murieron en la parte india de Cachemira, donde muchas casas quedaron cubiertas por los deslizamientos de tierra. El sismo también se sintió con fuerza en Afganistán.
El portavoz militar paquistaní, el mayor general Shaukat Sultan, dijo que es la peor catástrofe de la historia de Pakistán. «Hay muchas poblaciones que han sido borradas de la faz de la Tierra», afirmó.
Entre las incontables escenas trágicas, quizá la más triste fue la de cientos de padres usando picos, palas y sus manos en un intento desesperado por llegar a los 850 niños atrapados entre los escombros de dos escuelas en la provincia paquistaní Frontera-Noroeste. Las voces asustadas de los niños atrapados y los angustiosos gemidos de los padres acompañan el trabajo frenético en el valle Balakot, en las montañas de la provincia fronteriza con Afganistán.
Muchos países respondieron de inmediato a la catástrofe. El Vaticano expresó su dolor y solidaridad, y el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush -aliado de Pakistán en la lucha contra el terrorismo-, indicó que los «primeros elementos de asistencia están siendo enviados», y se refirió a «una asistencia suplementaria si fuera necesario». La Unión Europea comunicó que desbloqueará tres millones de euros, y Francia envió 25 militares de la Seguridad Civil. Además, partieron también equipos de socorro británicos, japoneses y chinos.
La UNICEF hizo llegar una primera ayuda (frazadas, ropa, carpas, medicamentos, comida para bebés, entre otros).
El secretario general de la ONU, Kofi Annan, dijo «que prepara todos los medios para socorrer a las víctimas y participar en la reconstrucción», según su portavoz.




Dejá tu comentario