Símbolo de torturas en Irak es culpable
-
Elecciones en Hungría: Viktor Orbán busca consolidar un parlamento afín para continuar su legado
-
Kamala Harris admite que evalúa volver a competir por la Casa Blanca en 2028
La soldado Lynndie England.
• Apelaciones
De todos los soldados acusados, solamente dos fueron condenados a penas de detención, entre ellos el sargento Charles Graner, considerado el jefe del grupo de policías militares que abusó de los prisioneros. Seis de los acusados presentaron recursos de apelación y sus procesos siguen adelante.
Durante el caso contra England, los fiscales volvieron a exhibir algunas de las fotografías que en abril del año pasado dieron la vuelta al mundo, provocando asombro e indignación. Entre ellas figuró la que se convirtió posiblemente en la más famosa de esas fotografías, en la que se ve a England llevando a un prisionero desnudo con una correa para perros. También mostraron otras en las que la soldado aparece riendo y apuntando con su dedo hacia detenidos que están siendo abusados.
Esas mismas sonrisas estuvieron detrás de la tesis del Pentágono, según el cual los policías militares que torturaron a los prisioneros iraquíes eran solamente un grupo de «manzanas podridas» que no representaban al resto de las tropas norteamericanas.
Según el fiscal jefe, el capitán Chris Graveline, England «sabía lo que estaba haciendo» mientras abusaba de los detenidos, ya que «ella reía y bromeaba, disfrutaba y participaba» de las humillaciones, todo para satisfacer «su humor enfermizo».
El abogado de England, por su parte, el capitán Jonathan Crisp, intentó defenderla afirmando que la soldado estaba buscando contentar a su novio, el sargento Graner, con quien hace pocos meses tuvo un hijo.
Al llegar a Estados Unidos, Graner dejó a England y se casó con otra de sus « seguidoras», Meghan Ambuhl, quien abandonó las filas de las fuerzas armadas.




Dejá tu comentario