27 de septiembre 2005 - 00:00

Símbolo de torturas en Irak es culpable

La soldado Lynndie England.
La soldado Lynndie England.
Washington (ANSA, AFP, EFE, Reuters, LF) - La soldado estadounidense Lynndie England, quien saltó a la escena mundial por la fotografía que la mostró llevando a un detenido iraquí desnudo con una correa para perros en la cárcel bagdadí de Abu Ghraib, fue hallada ayer culpable de abuso contra prisioneros de guerra por una corte marcial.

Los jurados de la corte instalada en la base de Fort Hood, en el estado de Texas, hallaron a England culpable de seis de los siete cargos presentados en su contra.

England, de 22 años, fue encontrada culpable de cuatro cargos de maltrato, uno de conspiración y otro de actos obscenos.

El jurado, formado íntegramente por hombres, se tomó apenas dos horas para deliberar y ahora deberá determinar -probablemente esta misma semana- el castigo para England, quien corre el riesgo de pasar hasta diez años en prisión.

El proceso a England fue el último para el grupo de reservistas acusado por las torturas en Abu Ghraib, la cárcel en las afueras de Bagdad utilizada por las tropas de ocupación estadounidenses para detener sospechosos iraquíes.

Los policías militares terminaron siendo los únicos acusados por el caso de los maltratos, dejando a los oficiales que controlaban la prisión y la zona militar afuera de los cargos.

• Apelaciones

De todos los soldados acusados, solamente dos fueron condenados a penas de detención, entre ellos el sargento Charles Graner, considerado el jefe del grupo de policías militares que abusó de los prisioneros. Seis de los acusados presentaron recursos de apelación y sus procesos siguen adelante.

Durante el caso contra England, los fiscales volvieron a exhibir algunas de las fotografías que en abril del año pasado dieron la vuelta al mundo, provocando asombro e indignación. Entre ellas figuró la que se convirtió posiblemente en la más famosa de esas fotografías, en la que se ve a England llevando a un prisionero desnudo con una correa para perros. También mostraron otras en las que la soldado aparece riendo y apuntando con su dedo hacia detenidos que están siendo abusados.

Esas mismas sonrisas estuvieron detrás de la tesis del Pentágono, según el cual los policías militares que torturaron a los prisioneros iraquíes eran solamente un grupo de «manzanas podridas» que no representaban al resto de las tropas norteamericanas.

Según el fiscal jefe, el capitán
Chris Graveline, England «sabía lo que estaba haciendo» mientras abusaba de los detenidos, ya que «ella reía y bromeaba, disfrutaba y participaba» de las humillaciones, todo para satisfacer «su humor enfermizo».

El abogado de England, por su parte, el capitán Jonathan Crisp, intentó defenderla afirmando que la soldado estaba buscando contentar a su novio, el sargento Graner, con quien hace pocos meses tuvo un hijo.

Al llegar a Estados Unidos, Graner dejó a England y se casó con otra de sus « seguidoras»,
Meghan Ambuhl, quien abandonó las filas de las fuerzas armadas.

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