Sin susto, Zapatero forma gobierno propio
Lo que estaba previsto ocurrió. Rajoy no despierta multitudes, el PSOE obtuvo 44% de los votos. España consagra el bipartidismo
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José Luis Rodríguez Zapatero salió a saludar a sus simpatizantes poco después de
confirmarse la victoria.
Los populares reconocieron el triunfo socialista pero, tal y como dijo el líder del PP ante sus seguidores, Mariano Rajoy, han recortado distancias con el gobierno y mejorado su posición en el Parlamento, al lograr seis diputados más de los que tenía en la actualidad.
Flanqueado por los pesos pesados de su partido, en el balcón de la sede popular, Rajoy dio las gracias a todos los que confiaron en el PP y aseguró: «Hemos sacado más votos que nunca». El líder conservador llamó a Rodríguez Zapatero para felicitarlo y para desearle suerte «por el bien de España».
Los grandes perdedores de estas elecciones son la mayoría de las fuerzas minoritarias o regionales, especialmente el bloque izquierdista Izquierda Unida (IU), hasta ahora la tercera fuerza política del país en número de votos, ya que pierde 3 de sus 5 diputados y, por lo tanto, también se queda sin su propio grupo parlamentario.
Su líder, Gaspar Llamazares, asumió la responsabilidad de la derrota y denunció el efecto de lo que definió como «tsunami bipartidista».
También ha sido especialmente marcado el retroceso de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), la formación independentista catalana, que perdió 400.000 votos y pasará de los 8 diputados que tenía en la anterior Legislatura a 3 en la próxima.
Los nacionalistas catalanes moderados de Convergencia i Unio (CiU), los nacionalistas vascos moderados del Partido Nacionalista Vasco (PNV) y los nacionalistas gallegos de izquierdas del Bloque Nacionalista (BNG), fueron otros de los perjudicados, aunque todos ellos lograron mantener su posición en el Parlamento nacional.
La gran sorpresa de la jornada la ha dado Unión Progreso y Democracia (UPyD), un partido nuevo, liderado por la ex veterana socialista Rosa Díez, que conseguiría representación parlamentaria con un escaño.
«Trabajaremos para que los nacionalistas no boicoteen las políticas nacionales, las políticas de Estado, las que un país necesita para progresar», dijo una eufórica Díez, también rodeada y aclamada por sus seguidores.
La normalidad y la ausencia de incidentes de consideración han sido la nota dominante de esta jornada electoral, durante la que se repitieron los homenajes a las víctimas del terrorismo.
Es de destacar asimismo el elevado índice de participación, superior a 75% de los más de 35 millones de españoles con derecho a voto, y prácticamente igual al registrado en las elecciones de marzo de 2004.
No obstante, la abstención ha sido alta, alrededor de 35%, en el País Vasco (Norte), donde la organización terrorista ETA había hecho un llamamiento en favor de la abstención en respuesta a la prohibición judicial para que su brazo político, Batasuna, participara en estos comicios.
El PSOE, con el objetivo de lograr la máxima movilización política para llegar al techo de su caudal electoral, se había concentrado en pedir el voto contra el PP, por lo que muchos ciudadanos volvieron ayer a ejercer el «voto útil». Por su parte, el PP centró su campaña principalmente en la lucha contra el terrorismo, la inmigración y la economía.



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