Una ofensiva del régimen sirio de Bashar al Asad, respaldado por las fuerzas rusas, arrebató decenas de pueblos y aldeas a los yihadistas y rebeldes en el noroeste del país y provocó 187 muertos de los dos bandos y más de 30.000 civiles desplazados, tras varios días de violentos combates.
De acuerdo al Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), el aumento e intensificación de los ataques aéreos provocó el desplazamiento de los civiles, nueve de los cuales murieron este domingo por bombardeos de aviones rusos, que apoyan a Damasco, cuando intentaban escapar de la violencia.
Desde el jueves por la noche, los enfrentamientos -sobre todo cerca de la localidad de Maret al Numan- dejaron más de 187 muertos en los dos bandos, 77 de las fuerzas prorrégimen y 110 entre los yihadistas y rebeldes.
Las fuerzas leales Al Asad se hicieron con el control de 29 pueblos y aldeas de la zona, indicó el OSDH. Rami Abdel Rahman, director de la oenegé, estimó en más de 30.000 las personas que huyeron de las zonas de combate durante el fin de semana.
Idleb, compuesta en gran parte por la provincia epónima y por segmentos de las vecinas de Alepo y Latakia, está dominada por los yihadistas del grupo Hayat Tahrir al Sham (HTS), ex rama siria de Al Qaida, aunque también hay presencia de otros grupos yihadistas y rebeldes.
En esta zona viven unos tres millones de personas, la mitad de los cuales son desplazados.
El régimen sirio controla en la actualidad el 70% del territorio del país, y trata de reconquistar las zonas que escapan a su control, como esta región, con el apoyo de la fuerza aérea rusa.
El conflicto en Siria, que comenzó a raíz de la sangrienta represión de unas manifestaciones prodemocracia en 2011, causó más de 370.000 muertos y millones de desplazados.