Bagdad (ANSA, Reuters) - La secretaria norteamericana de Estado, Condoleezza Rice, realizó ayer una sorpresiva visita a Irak en momentos en que dos corresponsales kuwaitíes eran degollados por una docena de hombres armados en una ruta al sur de Bagdad.
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Rice, que llegó a Irak bajo fuertes medidas de seguridad, se reunió con los dirigente iraquíes. En sus conversaciones con el primer ministro de Irak, Ibrahim Jaafari, Rice analizó la necesidad de acelerar el entrenamiento de las fuerzas de seguridad iraquíes para que puedan encargarse de tareas militares de mayor envergadura.
El viaje de Rice forma parte de los esfuerzos del gobierno norteamericano para acercarse a las minorías iraquíes, entre ellas los sunnitas, que controlaban Irak bajo el régimen del derrocado dictador Saddam Hussein.
En tanto, en lo que sería una nueva y misteriosa modalidad de la resistencia iraquí, 46 cadáveres aparecieron el fin de semana, veinticinco de ellos en Bagdad. El sábado habían sido hallados diez cadáveres de soldados degollados cerca de Ramadi.
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