Sorprendió Rumsfeld al visitar cárcel de abusos

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Bagdad y Washington (ANSA, EFE, Reuters, DPA, ASN) - El secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, viajó ayer sorpresivamente a Bagdad y visitó la cárcel de Abu Ghraib, epicentro del escándalo de torturas que conmueve a la Casa Blanca. Durante su recorrida, un fuerte gesto político destinado a intentar restaurar la imagen norteamericana en el mundo árabe, respaldó a las tropas de ocupación.

Sin embargo, dicho gesto se vio opacado por la divulgación de detalles de nuevas fotografías tomadas durante la aplicación de torturas y abusos a los prisioneros iraquíes.

«Están haciendo un magníficotrabajo», dijo Rumsfeld a los soldados en el frente iraquí tras admitir que ha dejado de leer los diarios al multiplicarse las denuncias sobre tormentos en esa prisión de las afueras de Bagdad.

• Protesta

La visita a la cárcel de Abu Ghraib, a donde llegó en un ómnibus blindado, duró media hora. Algunos detenidos se animaron a bajar sus pulgares en señal de protesta, según testigos.

«Lo correcto era venir aquí y mirarlos a ustedes frente a frente», dijo Rumsfeld a los guardiacárceles. El jefe del Pentágono -cuya renuncia es reclamada con fuerza por la oposición demócrata y por importante parte de la prensa-aprovechó tambiénpara reiterar su intención de «llevar a los responsables (de las torturas) ante la Justicia». Esos soldados «no representan los valores estadounidenses», indicó.

Nuevos detalles sobre las perturbadoras imágenes exhibidas el miércoles a senadores y representantes norteamericanos (cuya difusión, se asegura, tendría un efecto explosivo) señalaron la presencia de al menos diez soldados en algunas de las fotografías, por lo cual se reforzaron las sospechasde que
la responsabilidadpor los abusos puede trepar alto en la cadena de mando.

Presos sodomizados con bananas y otros objetos, hombres forzados a masturbarse o mantener relaciones homosexualesy detenidas mostrandobajo amenazas sus senos son parte de las nuevas imágenes del escándalo, calculadas en 1.800. También se observan actos sexuales entre hombres y mujeres del ejército estadounidense.

Una de las escenas que más sacudió a los senadores fue la de un detenido iraquí, atado con una cuerda a los costados y obligado a golpear la cabeza reiteradamente contra la puerta de hierro de una de las celdas.
«Me dieron ganas de vomitar y no pude seguir mirando», contó Jane Harman, miembro de la Cámara de Representantes. «Me transporté al infierno, un infierno que creamos nosotros», dijo el senador Richard Durbin.

En otra toma, una soldado estadounidense se hizo fotografiar al lado de un cadáver de un iraquí asesinado durante tormentos en la cárcel. Otra fotografía muestra a un cadáver con parte de su masa cerebral diseminada por el piso de la prisión.
«Fue un espectáculo de degradación sadomasoquista», dijo el parlamentario Barney Frank.

Ahora la Casa Blanca debe decidir si estas fotografías pueden ser reveladas al público, como exigen algunos senadores, o si se mantienen en secreto para evitar nuevas reacciones de indignación en el mundo árabe.

El enojo del Congreso con la Casa Blanca se dejará ver en el debate por el nuevo pedido de fondos para Irak, por 25.000 millones de dólares, que será minuciosamente revisado por los legisladores. En su viaje a Irak, Rumsfeld estuvo acompañado por el jefe del estado mayor de las fuerzas armadas estadounidenses,
Richard Myers.

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