Condoleezza
Rice, ayer,
en la sede
de la
OTAN en
Bruselas.
Su
compromiso
de que
EE.UU. no
tortura a
sospechosos
de
terrorismo
dejó
satisfechos
a sus
pares
europeos.
Bruselas (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, logró desactivar ayer en Bruselas la polémica por los vuelos secretos de la CIA con la Unión Europea y con la OTAN, cuyos representantes se declararon «satisfechos» con las explicaciones recibidas.
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«Aliados y socios consideraron que las explicaciones eran satisfactorias», aseguró el secretario español de Estado para Asuntos Exteriores, Bernardino León Gross, presente en la cena del miércoles por la noche entre ministros de la OTAN y la Unión Europea, en la que Rice habló sobre la polémica que envuelve a la CIA.
La responsable estadounidense agradeció la reacción positiva de los funcionarios, lo que le dio finalmente un respiro luego de días y días de controversia que opacaron su gira europea.
«Aprecio los comentarios de apoyo que realizaron varios colegas», señaló Rice en una conferencia de prensa durante la reunión de ministros de la OTAN en las afueras de la capital belga.
En forma específica, Rice dijo que el gobierno norteamericano reconocía sus obligaciones «en Estados Unidos y fuerade Estados Unidos», respectode la Convención de Ginebra, que prohíbe la tortura o el tratamiento cruel, inhumano o degradante. Sin embargo, sus declaraciones causaron confusión y polémicas en su propio país.
El vocero de la Casa Blanca, Scott McClellan, defendió las prácticas de detenciones y traslados de detenidos como instrumento vital en la lucha contra el terrorismo.
• Compromiso
«El punto es que estamos comprometidos en una guerra diferente contra un enemigo diferente, y ¿qué se hace con estos terroristas capturados en el campo de batalla de esta guerra? Muchos son extremadamente peligrosos», justificó el vocero.
McClellan admitió que « estos prisioneros no entran necesariamente en los sistemas tradicionales de la justicia civil o militar, sistemas diseñados por necesidades diferentes».
En ese sentido, el presidente George W. Bush reiteró que Estados Unidos trata a los detenidos, definidos como sospechosos de terrorismo, conforme a las leyes de su país y las internacionales.
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