Tailandia: en medio de la crisis política, el rey suspendió discurso a la nación
-
Elecciones en Hungría: Viktor Orbán busca consolidar un parlamento afín para continuar su legado
-
Kamala Harris admite que evalúa volver a competir por la Casa Blanca en 2028
Bhumibol Adulyadej
Tailandia atraviesa desde hace meses una grave crisis política que se vio agravada por la ocupación de los aeropuertos de Bangkok por los opositores la semana pasada y la partida el martes del primer ministro Somchai Wongsawat por orden del Tribunal Constitucional.
Los opositores monárquicos de la Alianza del Pueblo para la Democracia (PAD) pusieron fin a la ocupación de los aeropuertos el miércoles tras una orden de disolución del partido en el poder emitida por el Tribunal Constitucional, que también inhabilitó por cinco años a Somchai por fraude electoral.
En el aeropuerto internacional Suvarnabhumi, se esperaba que más de 100 aviones aterrizasen y despegasen el jueves, pero el regreso completo a la normalidad no está previsto hasta el viernes.
El aeropuerto nacional Don Mueang ya reanudó plenamente sus actividades.
"Hemos fijado (para el viernes) a las 11H00 (04H00 GMT) la vuelta a la normalidad de las operaciones en Suvarnabhumi", declaró a una agencia de noticias un portavoz del aeropuerto.
El cierre de Suvarnabhumi y Don Mueang había dejado atrapados en Tailandia a unos 350.000 pasajeros, entre ellos muchos turistas extranjeros.
Las consecuencias de este bloqueo son desastrosas para el país, que ha hecho del turismo un pilar de su economía.
Las pérdidas se cifran en miles de millones de dólares. La aerolínea Thai Airways estimó las suyas en 560 millones de dólares y afirmó que podría emprender acciones judiciales contra los líderes del movimiento de protesta para obtener una reparación. Según la prensa, Thai Airways tuvo que anular unos mil vuelos.
Durante las operaciones de limpieza de la terminal donde se habían instalado los manifestantes, la policía afirmó haber descubierto cócteles molotov, bombas de fabricación casera, porras, palos de golf y machetes.
También en la sede del gobierno en Bangkok, donde los opositores habían acampado desde finales de agosto antes de desplazarse a los aeropuertos, los manifestantes dejaron artefactos explosivos y cócteles molotov en las oficinas del primer ministro.
Según la policía, tres autos y algunas joyas desaparecieron de la casa de gobierno durante la ocupación, pero un donante anónimo se hizo cargo de pagar la elevada factura del agua.




Dejá tu comentario