Washington (AFP, EFE) - En una nueva evidencia de que se avecinan ataques con armas biológicas, el «New York Times» dio a conocer ayer que Irak tendría una cepa particularmente agresiva del virus de la viruela gracias a una bióloga rusa que entregó los cultivos a Saddam Hussein durante la Unión Soviética.
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Al respecto, Rusia, uno de los cinco países que tienen cepas de viruela, prefirió guardar silencio. «Todavía no tenemos nada para la prensa», dijo un portavoz del ministerio ruso de Exteriores tras la publicación en la edición de «The New York Times».
Citando a responsables estadounidenses y científicos extranjeros, el periódico sostiene que la CIA, la agencia norteamericana de inteligencia, intenta establecer un vínculo entre la investigadora rusa, Nelja Maltseva, fallecida hace dos años, y la presencia de esta cepa en Irak.
Un informante anónimo habría hecho saber a las autoridades norteamericanas que la doctora Maltseva, que trabajó durante treinta años en el Instituto de Investigaciones para las Preparaciones Virales en Moscú, había entregado esta cepa a los iraquíes. El diario precisa que la doctora Maltseva visitó Irak en varias ocasiones, sobre todo, según el informante anónimo, en 1990. El instituto donde ella trabajaba abriga todas la cepas del virus de la viruela en posesión de los soviéticos, luego de los rusos (120 en total). Los expertos temen que la versión que estaría en posesión de los iraquíes sea resistente a las actuales vacunas, y que pueda utilizarse fácilmente como arma biológica.
En tanto, la noticia se dio a conocer en momentos en que el gobierno británico anunció que va a vacunar contra la viruela a cerca de 700 empleados médicos y militares. En caso de que Gran Bretaña fuera víctima de un ataque con armas biológicas, esas 700 personas jugarían un papel fundamental, al integrar 12 equipos de emergencia que se encargarían de atender a las víctimas.
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