Tres personas murieron este lunes por avalanchas de barro que aplastaron sus viviendas en las ciudades chilenas de Concepción y Valparaíso, en medio de un temporal que azota casi todo el país desde el domingo y que, según los informes gubernamentales, se mantendrá violento al menos hasta el martes.
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Las muertes elevaron a 12 las víctimas fatales de sucesivos periodos de mal tiempo en los últimos 13 días en el centro, el sur y el extremo austral del territorio.
Un anciano de 75 años murió en Concepción (500 km al sur de Santiago), quien ocupaba una casa que fue arrastrada por un alud de lodo en la madrugada.
En Valparaíso, 110 km al nororeste de la capital, un matrimonio murió en un incidente similar en una barriada pobre de los cerros de la ciudad, en donde rachas de vientos huracanados agravaron la situación. Un bebé de ocho meses de la pareja fue rescatado herido de entre los escombros de la vivienda.
El tránsito de vehículos y peatones en Santiago, bajo lluvias torrenciales que anegaron vastos sectores de la capital, fue caótico en la mañana y el Ministerio de Educación dispuso la suspensión de las clases en escuelas y colegios, medida a la que se sumaron las universidades y que se repitió en muchas provincias.
"Recomendamos que la población se abstenga de salir a las calles" en los centros urbanos más afectados, dijo a la prensa el Director de la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi), Alberto Maturana.
Onemi no pudo precisar los daños materiales causados por el temporal, pero informes preliminares indicaron que decenas de personas debieron ser evacuadas de hogares inundados.
La televisión mostró calles santiaguinas convertidas en ríos, algunas con torrentes de dos metros de altura.
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