Tensión en Israel ante una semana clave para la salida de Netanyahu

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El premier se resiste a dejar el poder y retrasó el voto de confianza en la Knéset a la nueva coalición, integrada por ultras, laboristas y árabes.

Jerusalén - El parlamento israelí abrió la puerta a posibles cambios de guión dando hasta siete días de plazo antes del decisivo voto de confianza a la heterogénea coalición que podría terminar con 12 años de Benjamín Netanyahu al frente del país.

La votación en la Knéset es la última etapa antes de la llegada al poder de la coalición acordada ‘in extremis’ el 2 de junio por el jefe de la oposición Yair Lapid con dos partidos de izquierda, dos de centro, tres de derecha y uno árabe.

Esta alianza cuenta con los votos en el parlamento pero todo es posible en el intervalo de siete días, especialmente ante la voluntad de Netanyahu de batallar hasta el final.

Los integrantes del pacto de gobierno querían organizar esta votación a partir de mañana pero la decisión estaba en manos del presidente de la cámara, Yariv Levin, compañero del partido de derechas de Netanyahu, Likud.

Entre abucheos de los parlamentarios, Levin anunció que utilizará los siete días requeridos por la ley, “hasta el lunes 14 de junio”, para organizar esta consulta formal, sin establecer una fecha concreta.

El domingo, el futuro primer ministro designado y líder del partido de derecha radical Yamina, Naftali Bennett, había urgido a Levin a no perder tiempo. Bennett, de 49 años, dirigirá el ejecutivo hasta 2023, cuando cederá el cargo de primer ministro a Lapid hasta 2025.

“Sabemos que Netanyahu está presionando para retrasar la votación para intentar encontrar desertores, pero usted debe actuar por el bien del Estado de Israel y no por el de Netanyahu”, dijo Bennett, acusando al primer ministro saliente y antiguo mentor suyo de practicar política de “tierra quemada”.

La nueva coalición, que busca poner fin a más de dos años de crisis política marcada por cuatro elecciones legislativas, se forjó para desalojar a Netanyahu, el dirigente israelí más longevo, en el poder desde 2009 y entre 1996 y 1999.

Acorralado y juzgado por corrupción, el primer ministro saliente aumenta las advertencias y las críticas al futuro ejecutivo, hasta preocupar a los servicios de seguridad locales.

El lunes, el dirigente de 71 años calificó de nuevo en Twitter a la coalición de “peligroso gobierno de izquierda”.

Al grito de “traidores”, sus apoyos multiplicaron las amenazas en las redes sociales o en protestas ante las viviendas de los dirigentes de la nueva coalición.

El ambiente “recuerda los días que precedieron la muerte de Isaac Rabin”, apunta el diario Yediot Aharonot, en referencia al primer ministro laborista que un extremista judío mató en 1995 por los acuerdos alcanzados con la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).

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