Caracas (Reuters, EFE, AFP, ANSA, DPA) - En medio de un serio deterioro de la crisis política venezolana, el presidente Hugo Chávez ordenó ayer a los militares que, si es necesario, recuperen buques cisternas cuyos tripulantes adhieran a un paro en su contra que comenzó ya a afectar a la industria petrolera, el corazón económico del país.
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Chávez, sacado fugazmente del poder en abril durante otra ola de protestas, denunció por cadena de radio y televisión un plan para derrocarlo y dijo que está tomando medidas para mantener la operatividad de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA). En medio de nuevas versiones de golpe, que llevaron a la Guarnición militar Caracas, la principal del país, a declarar su lealtad a las autoridades, Chávez ordenó un patrullaje militar en las instalaciones petroleras y, de ser necesario, abordar con tropas los barcos cuya tripulación se niegue a trabajar en el marco del «paro cívico», que cumplió su cuarto día.
Los trabajadores de un buque de carga de combustible lo anclaron el miércoles en apoyo al «paro cívico», el cuarto que enfrenta Chávez en menos de un año y el más largo hasta ahora. En tanto, seis importantes puertos petroleros -los cuatro del estratégico Lago de Maracaibo, y Amuay-Cardón y Puerto La Cruz-detuvieron ayer los cargamentos de crudo, dijeron operadores de embarque. Así, la marina de guerra tomó el control del petrolero Pilín León, anclado desde el miércoles en el canal del Lago de Maracaibo.
Una fuente agregó que todas las exportaciones de crudo del quinto exportador mundial de petróleo podrían detenerse a causa del paro, convocado por líderes sindicales, empresariales y de la oposición política buscando forzar la salida de Chávez.
La sede central de PDVSA, en Caracas, fue rodeada por cientos de efectivos de la guardia nacional y de la policía militar, donde se congregaron algunos centenares de chavistas desde la noche del miércoles.
•Llamado
Chávez, quien asumió la presidencia en 1999 tras ganar en unas elecciones democráticas seis años después de liderar un fallido golpe de Estado, llamó a la calma al país y dijo que hay sectores que están tratando de tentar a la Fuerza Armada Nacional (FAN) para que dé un golpe contra su gobierno. Sus detractores, que ayer decidieron prolongar la huelga y convocar a masivas manifestaciones, lo acusan de haber dividido al país entre ricos y pobres, de querer instaurar un régimen comunista similar al cubano y de haber arruinado la economía con su «revolución pacífica».
El paro, que comenzó el lunes pese a infructuosas negociaciones entre el gobierno y sus opositores auspiciadas por la Organización de Estados Americanos (OEA), busca presionar a Chávez para que renuncie o llame a elecciones anticipadas. Las conversaciones están suspendidas desde el sábado, al negarse el gobierno a participar mientras dure la huelga. El ambiente que rodea al «paro cívico» se ha tornado violento por enfrentamientos en los dos últimos días entre chavistas y antichavistas, y la actuación de tropas dispersando manifestaciones opositoras con gases lacrimógenos y perdigones. Las autoridades acusaron ayer a la oposición de estar apostando francotiradores a fin de provocar bajas civiles y adjudicárselas al gobierno.
•Retrasos
La protesta ha parado parcialmente el comercio y la industria, y el miércoles causó retrasos en los despachos de crudo y derivados de PDVSA por problemas operativos y administrativos, pues muchos gerentes se han sumado al paro.
En tanto, el coronel Blas Sousa Freites se sumó ayer al grupo de oficiales que se mantienen en «desobediencia legítima» en la Plaza Altamira al este de Caracas, exhortando a sus compañeros de armas a cuestionar el «carácter antidemocrático» del gobierno.
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