Terror en Bombay: ya son 127 muertos, y sigue
Más de 24 horas después del inicio de la ola terrorista que asoló a Bombay (India), la ciudad seguía anoche presa del pánico. Los terroristas, de filiación islamista, permanecían atrincherados y con decenas de rehenes en un hotel de lujo y en un centro judío. Se hablaba esta madrugada de 125 muertos, y se comenzaba a comprender cuál fue la intención de los agresores, que podrían tener conexiones en Pakistán y con Al-Qaeda: atacar a los extranjeros en el corazón económico del país, un modo de socavar las bases del desarrollo económico de los últimos años.
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La evacuación de los muertos en los atentados terroristas de Bombay (a la izquierda en el Leopold Cafe y a la derecha en el hotel Taj Mahal) deparó ayer escenas dramáticas. En el centro, uno de los agresores disparando en la estación central de trenes de la ciudad.
Las operaciones de las fuerzas de seguridad indias -que derivaron en choques de gran intensidadse centraban además en salvar a las personas que permanecían en sus habitaciones y las que se encontraban retenidas en el centro religioso judío de Nariman House, donde las autoridades señalaron que tomaron a un rabino como rehén (ver aparte).
Unos 100 miembros de los comandos de élitellevan a cabo el asalto al centro judío, donde estaban encontrando resistencia armada. Se cree que entre tres y seis terroristas permanecían en el edificio.
En la lista de los fallecidos figuran hasta ahoraseis extranjeros, incluidos un australiano, un italiano y un japonés. Además se confirmó la identidad del británico, de origen chipriota, Andreas Liveras, de 72 años, que estaba en el hotel Taj Mahal. Liveras se mudó a Reino Unido en 1936, donde hizo una fortuna con una panadería que después vendió para crear una empresa de yates con sede en Mónaco.
Unas horas antes de morir hizo unas declaraciones para la BBC, cuando se encontraba en el restorán del hotel: «Debe haber más de 1.000 personas aquí. Hay huéspedes, turistas y residentes locales. No estamos escondidos, estamos bloqueados, nadie nos dice nada, las puertas están cerradas y nosotros nos hallamos adentro».
El primer ministro indio, Manmohan Singh, acusó a grupos militantes de los países vecinos, una expresión que suele emplearse para apuntar a Pakistán. «Los ataques, bien planificados y bien orquestados, probablemente con conexiones con el exterior, pretendían crear una sensación de terror al elegir objetivos destacados», afirmó el mandatario (ver página 19). En ese sentido, Interpol pidió a India comparar las impresiones digitales y el ADN de los atacantes muertos o detenidos con el banco de datos mundial de la organización para establecer si hubo terroristas extranjeros involucrados.




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