11 de junio 2004 - 00:00

Todo EE.UU. despide hoy a Ronald Reagan

La ex primera ministra de Gran Bretaña, Margaret Thatcher, ayer visitó la capilla ardiente y hoy participa de los funerales de Estado de quien fuera su aliado, Ronald Reagan.
La ex primera ministra de Gran Bretaña, Margaret Thatcher, ayer visitó la capilla ardiente y hoy participa de los funerales de Estado de quien fuera su aliado, Ronald Reagan.
Washington (AFP, La Vanguardia, EFE) --Por primera vez en tres décadas, Estados Unidos vive hoy funerales de Estado en honor al ex presidente republicano Ronald Reagan, cuya muerte el sábado despertó múltiples muestras de dolor entre los estadounidenses y obligó a modificar la vida pública de ese país, al punto de que hoy no opera Wall Street.

Se estima que 150.000 personas participarán de la ceremonia fúnebre, que contará con la presencia de los máximos dirigentes de EE.UU., y políticos y personalidades de todo el mundo.

La ceremonia cumplirá
un deseo del admirado presidente republicano, quien dejó escrita su voluntad de tener un funeral de Estado en el que los estadounidenses pudiesen darle su último adiós, y que su entierro se realizase durante el crepúsculo en California.

El féretro del presidente Reagan, fallecido el sábado en California (oeste) a los 93 años, está expuesto desde el miércoles en la Rotonda del Capitolio, el edificio que aloja al Congreso. Sus restos serán trasladados desde el Capitolio hasta la Catedral Nacional de Washington, tras lo cual serán llevados a la biblioteca museo Reagan, en Simi Valley (California), para ser enterrados al atardecer.

• Regresos

La despedida al hombre que ocupó la Casa Blanca entre 1981 y 1989, recordado por su carisma y optimismo, hizo que regresen a Washington algunas de las figuras más destacadas de aquella época, como Margaret Thatcher, Mijail Gorbachov o Lech Walesa, artífices como Reagan del fin de comunismo.

Además, los cuatro predecesores todavía vivos del actual presidente Bush, Gerald Ford (republicano), Jimmy Carter (demócrata), George Bush (republicano) y Bill Clinton (demócrata) tienen previsto asistir a la ceremonia con sus esposas, para acompañar a Nancy Reagan y su familia. Confirmaron su presencia la reina de Inglaterra, Isabel II; el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi; el canciller alemán Gerhard Schröder; el primer ministro inglés, Tony Blair; y los presidentes Thabo Mbeki (Sudáfrica) y Vaclav Klaus (República Checa), entre otros. También estarán presentes dos aliados en cuya designación inter-vino EE.UU.: Hamid Karzai (Afganistán) y Ghazi Ayil al-Yauar (Irak).

Sobre los últimos minutos de Reagan,
Patti Davis, su hija, contó ayer: «En el último momento, cuando su respiración nos decía que era el fin, abrió los ojos y miró directamente a mi madre». «El más grande regalo que me podían haber dado: mi madre logró decirle, entre lágrimas, un 'te amo', entre la belleza de ese sublime último momento», indicó.

Congresistas, turistas, estudiantes, oficinistas, empleados públicos y representantes de diversas minorías pasaron en estos días en silencio frente al ataúd de Reagan, recordado en el corazón de los estadounidenses por haber derrotado al «imperio del mal».


Reagan planificó hace más de 20 años los detalles de sus propias exequias, poco después de llegar al poder en 1981, no por un sentido de morbosidad sino por ser fiel a una tradición iniciada tras el asesinato del presidente John F. Kennedy, en 1963. Nancy Reagan actualizó el testamento del ex mandatario y participó de todos los detalles de las ceremonias que se llevan a cabo desde el sábado.

En 1865,
Abraham Lincoln fue el primer presidente de EE.UU. en ser trasladado a la Rotonda del Capitolio. Todos los presidentes de EE.UU. del siglo XX, menos Franklin Roosevelt, Harry Truman y Richard Nixon, fueron velados en el Capitolio, explicó el capitán Peter Kerr, del Distrito Militar de Washington, a cargo de los servicios fúnebres de Reagan. La responsabilidad del homenaje está en manos del ejército, que dispuso para ello un manual de 120 páginas que detalla con precisión militar la organización de las ceremonias. Además, las fuerzas de seguridad desplegarán 10.000 hombres en la capital estadounidense ante la eventualidad de atentados terroristas.

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