Tragedia en Haití: se agrava la crisis humanitaria mientras se pierden las esperanzas por hallar más sobrevivientes
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Reina el desconcierto y la desesperación en la isla que fue azotada por un devastador terremoto.
"La catástrofe de Haití plantea a los organismos de ayuda humanitaria de la ONU problemas de una dimensión histórica nunca antes vista. En lo que respecta a los problemas logísticos no nos habíamos visto nunca confrontados con una situación así", dijo la vocera de la Oficina de Coordinación de Naciones Unidas en Ginebra, Elisabeth Byrs.
Según la funcionaria, "no podemos recurrir a ninguna infraestructura pública y tenemos que empezar prácticamente desde cero" y comparó la situación con el tsunami en Asia a finales de 2004 "cuando no se registraron problemas logísticos como los actuales".
El movimiento telúrico, de 7,3 grados en la escala de Ríchter, destruyó más de cuatro mil edificios, viviendas e infraestructuras, entre ellas el Palacio Presidencial, el Parlamento, varios ministerios y la sede de la misión de la ONU, donde murieron unas 36 personas y hay 188 funcionarios desaparecidos.
"Es como si el país hubiese sido bombardeado durante 15 días", dijo el presidente de Haití, René Preval, que debido a la destrucción de la residencia se encuentra en una comisaría cercana al aeropuerto internacional.
El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) describió a la situación de "puro caos. La destrucción se ve en cada esquina", dijo Simon Schorno, de la organización humanitaria que se encuentra en Puerto Príncipe.
"Muchos se cruzan pañuelos en los rostros para protegerse del hedor de los cuerpos en descomposición. No hay tiendas, no hay recipientes plásticos, no hay lugar para cocinar. Tampoco existen sitios higiénicos para las necesidades personales", describió Schorno.
La ayuda internacional enviada por unos 30 países llega con dificultad, debido al caos generado en el aeropuerto, una pista pequeña y de poca capacidad. Para intentar ordenar el desorden el Ejército de Estados Unidos asumió por el momento el control y la coordinación del tráfico aéreo, donde solo por poner un ejemplo un avión cubano con 8,4 toneladas de ayuda necesitó más de dos días para aterrizar, según publicó el diario Granma.
Ayer llegó a la isla caribeña la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, quien afirmó que el Ejército de su país envió un portaaviones a la isla con 19 helicópteros para aligerar la distribución de las ayudas. Además de la comida y el agua, faltan insumos médicos de todo tipo.
"Llevamos trabajando sin parar desde el terremoto", cuenta Jooby Bienaimé, que dirige la clínica Eliazar Germain en la Avenida Panamericana de Puerto Príncipe, un centro de salud que no tiene la capacidad suficiente para recibir la avalancha de heridos que llega día a día.
El médico pide medicamentos, instrumental y especialistas tras asegurar que a pesar de contar con un quirófano no puede utilizarlo por falta de alguien capaz de hacerlo, como un cirujano u ortopedista.
A pocos kilómetros del pequeño hospital de Bienaimé, la médica Rachel Fanfantlissade tampoco tiene tiempo ni de respirar; la clínica quirúrgica privada en la que trabaja abrió sus puertas a todo el público tras el terremoto, y el flujo de heridos que atienden tampoco se detiene un instante.
"No hemos parado desde el martes", señala la médica, cuya mascarilla no alcanza a ocultar sus profundas ojeras mientras atiende distintas casos a la vez. A su alrededor, en la pequeña antesala de la clínica, los heridos se apiñan como pueden; una mujer sangra abundantemente de la pierna y a sus pies se ha creado un charco de sangre.
A las puertas de su clínica, en camionetas de carga, la esperan más heridos, al igual que los colocados por el momento bajo el techo de un comercio situado frente al centro médico, y donde a falta de luz eléctrica -que sigue sin llegar a Puerto Príncipe- los familiares que los asisten, en vista de la falta de personal, utilizan velas para iluminar brevemente a los damnificados.
Sin cifras oficiales de víctimas mortales, las estimaciones apuntan cada vez más alto: mientras al comienzo se hablaba de 50 mil personas, el gobierno haitiano está calculando que la cifra no sería menor a los 100.000 y hay fuentes que revelan que son 200.000.
El primer ministro haitiano, Jean-Max Bellerive, informó que los cadáveres de más de 15 mil muertos ya fueron retirados de las calles y sepultados. Con anterioridad, el subsecretario de Seguridad Pública, Louis Aramick, había dicho que las víctimas fatales podrían ser al menos 140 mil y apuntó que 40 mil ya fueron sepultados.
"Estamos levantando los cadáveres de las calles para enterrarlos en fosas comunes", aseguró el funcionario, según la agencia Prensa Latina. Las 72 horas desde que ocurrió el sismo, período que se considera crítico para recuperar a las víctimas con vida, ya han sido cumplidas, razón por la que cuatro días después las esperanzas de hallar a supervivientes bajo los escombros son cada vez menores.
De todos modos hay 26 equipos de búsqueda activos, que rescataron a una niña de dos años que se encontraba atrapada bajo los escombros de un jardín de infantes derrumbado.
Además, una tropa israelí informó haber localizado en el centro de la ciudad a una persona viva bajo los escombros. A la tragedia que ya se vive, hay que sumarle dos fuertes réplicas que se hicieron sentir en un breve intervalo de tiempo.
El centro sismológico estadounidense reportó un sismo de 4,5 grados de magnitud, cuyo epicentro se situó a unos diez kilómetros de profundidad y a unos 25 kilómetros de Puerto Príncipe.
A medida que pasan los días, la tragedia aumenta y la desesperación se apodera de los miles de haitianos que perdieron todo y encuentran que la ayuda no llega.
Muchos intentan llegar a República Dominicana, donde las autoridades fronterizas solo dejan pasar a los heridos y documentados. Mientras otros muchos "deambulan sin perspectivas de encontrar ayuda, albergue o cualquier tipo de apoyo", describió Schorno, quien con todo destacó la "enorme solidaridad" de la gente.
En un discurso desde los jardines de la Casa Blanca, Obama agradeció a los "amigos de Argentina, Francia, la República Dominicana y Brasil" por la asistencia brindada a las víctimas del sismo que causó entre 100.000 y 140.000 muertos, según cifras de diferentes organizaciones que colaboran en la isla.
El presidente estadounidense anunció que Bush y Clinton, quienes se encontraban junto al mandatario, encabezarán "uno de los esfuerzos de alivio más grandes de la historia".
"Cada día que pasa nos enteramos de algo más sobre el horrible alcance de esta catástrofe", señaló Obama en referencia al terremoto del martes. "La forma más efectiva para que los estadounidenses ayuden a los haitianos es donando dinero. (...) Sé que mucha gente quiere mandar frazadas o agua, pero mejor manden efectivo", dijo por su parte Bush.
Clinton, en tanto, felicitó a Obama por la "extraordinaria respuesta" de su gobierno frente a la tragedia.
El gobierno norteamericano puso en marcha un sitio de internet donde los estadounidenses pueden donar dinero al fondo ahora encabezado por los ex mandatarios.
El sábado, el diputado demócrata por el estado de California, Sam Farr, aseguró que tanto Obama como Clinton, "elogiaron" a la Argentina por haber sido el "primer país" en llegar a socorrer a las víctimas de Haití, "inclusive antes que Estados Unidos".




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