36 personas murieron y 60 resultaron heridas ayer al descarrilar un tren de alta velocidad en la provincia de Sakarya, noroeste de Turquía. Informes anteriores hablaban de 139 muertos, pero el propio gobierno turco corrigió luego la cifra. Al menos cuatro vagones descarrilaron y se estrellaron entre sí, pese a que el siniestro se produjo en una zona en la que la formación circulaba a baja velocidad. Los expertos anoche se inclinaban por la hipótesis del accidente, pero no descartaban aún la posibilidad de un atentado.
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