11 de abril 2007 - 00:00

Tres meses de gobierno avasallante

Quito - Un plebiscito, una Asamblea y la promesa de una Constitución socialista: el presidente-Rafael Correa trazó para Ecuador la misma ruta que se impuso en Venezuela y avanza a marcha forzada en Bolivia, montado en una popularidad récord y el desprestigio de la oposición.

Y si por las coincidencias fuera poco, Correa también etiquetó su plan de reformas como «socialismo del siglo XXI» al igual que sus colegas de Venezuela, Hugo Chávez, y de Bolivia, Evo Morales, con quienes compartió escenario antes de su posesión el 15 de enero.

La transformación implica «un cambio de modeloeconómico en el que el Estado planifica, regula y promueve la economía sin estatizar los medios de producción, dejando atrás el neoliberalismo en el que sólo ha sido un espectador del mercado», explicó Correa.

El mandatario, de 44 años y el más joven de la 'trinidad socialista', tendrá el domingo la primera prueba de fuego en el camino hacia los cambios que promete, cuando los ecuatorianos voten el plebiscito para instalar una Asamblea que redacte una nueva Constitución.

Correa incluso puso en duda su permanencia en el poder en caso de perder la consulta popular (ver aparte), que cuenta con el respaldo de 63% de los electores, según una encuesta de Cedatos-Gallup.

  • Acusaciones

    Como ocurrió con Chávez y Morales, el mandatario ecuatoriano aprovechó el desprestigio de la oposición y del Congreso para imponer su plebiscito, anulando adversarios y motivando acusaciones de dictador, comunista y soberbio, estimaron analistas.

    En tres meses de gestión batió índices de popularidad, implantó un estilo de gobierno en el que confrontó sin descanso a los adversarios, atacó a la prensa y ofreció una receta que según él cambiará el «Estado caduco»: una nueva Constitución.

    No obstante las coincidencias, los expertos señalan que de imponer su Asamblea Constituyente, Correa no cuenta con la riqueza petrolera para imitar los pasos de Chávez ni tendría los problemas de Morales para elaborar un nuevo texto constitucional.

    Correa quiso marcar distancia señalando que el «liderazgo de Chávez proviene de su carisma y no de la Asamblea que promovió en Venezuela», y que su proyecto no repetirá los errores del boliviano.

    «El problema de la Asamblea boliviana estuvo desde los estatutos. Con el cariño y respeto que le tengo a Evo Morales, creo que cometió un gran error: tratar de dialogar, consensuar con gente que no quiere cambiar nada», afirmó.
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