Tropieza Zapatero con falta de opciones para su alianza

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Madrid (AFP, EFE, ANSA, DPA) - Triunfador, pero sin mayoría absoluta en el Parlamento, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), de José Luis Rodríguez Zapatero, deberá buscar alianzas con otros partidos para poder gobernar, aunque el reelecto jefe de gobierno duda si le conviene encarar acuerdos estables de coalición o entendimientos puntuales para hacer aprobar sus proyectos de ley.

«Necesitamos hablar con cada uno» de los partidos políticos «en las próximas semanas», pero «es un poco prematuro» definir alianzas, estimó ayer Zapatero en su primera rueda de prensa tras la victoria socialista del domingo.

«En cualquiera de los escenarios -una alianza más estable o acuerdos más puntuales-, mantendré la capacidad de diálogo con todos los grupos parlamentarios», aseguró.

Recordó que tras los comicios, «hay una modificación de la representación parlamentaria de estos grupos». Se refirió así al incremento de la bancada del PSOE y de la del opositor Partido Popular (PP) en detrimento de las agrupaciones más pequeñas, sobre todo de izquierda y nacionalistas regionales.

Zapatero estimó que los 169 escaños conseguidos el domingo (sobre un total de 350) son «una mayoría suficiente», «fuerte» y «sólida» para «poder llevar a cabo los proyectos del PSOE». Pero quedó a 7 escaños de la mayoría absoluta de 176, lo que lo obligará a realizar algún tipo de alianza.

  • Desaceleración

    Las articulaciones políticas serán clave en un contexto de desaceleración de la economía -creció 3,5% en el último trimestre de 2007, contra 3,8% del período anterior- que podría llevar a la administración socialista a acelerar el gasto público, por ejemplo su plan de construcción de un millón y medio de viviendas para los próximos años (ver aparte).

    El presidente del gobierno precisó que el domingo por la noche habló con el líder del Partido Nacionalista Vasco (PNV, moderado), Iñigo Urkullu, que le ofreció dialogar y que hará lo mismo con el de la catalana Convergencia i Unió (CiU), Josep Antoni Duran Lleida. El PNV obtuvo 6 escaños y CiU, 11.

    «En principio, el pacto lógico sería con CiU», pero Zapatero «va a intentar buscar pactos en distintos niveles», explicó Edurne Uriarte, catedrática de Ciencia Política de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.

    Pero el sociólogo Fermín Bouza expresó sus «serias dudas sobre que este pacto sea posible en condiciones razonables para el PSOE», ya que Zapatero quedaría aun más atado a los reclamos de los nacionalismos, un punto sobre el cual el PP machacó durante toda la campaña, al punto de considerarlo una amenaza a la unidad de España.

    Una «gran coalición» al estiloalemán está descartada y la coalición Izquierda Unida (IU, pro comunista), posible socio, sufrió un importante descalabro, al pasar de cinco a dos escaños y no poder formar grupo parlamentario propio y tener que integrarse en el mixto.

    El también nacionalista moderado PNV, que perdió una banca, sería un socio incómodo: el gobierno del País Vasco, dominado por el PNV desde 1980, quiere celebrar un referéndum en octubre para que los vascos decidan su futuro político. Esta consulta está prohibida por la Constitución española y el gobierno de Zapatero ya se mostró radicalmente en contra.

  • País Vasco

    El PSOE logró el domingo un triunfo histórico en el País Vasco, alzándose con 38% de los votos e imponiéndose por primera vez en sus tres provincias.

    Mientras, otros pequeños partidos como Bloque Nacionalista Galego (BNG) o Coalición Canaria (CC), con menos de cinco escaños, no darían al PSOE el peso necesario para tomar decisiones.

    Con 169 escaños el PSOE y 153 el PP, de un total de 350, ambos mejoraron sus resultados de 2004: los socialistas ganaron cinco escaños y el PP, seis. La diferencia sigue siendo la misma entre ambos, 16 bancadas, pero el espacio dejado a las otras formaciones es cada vez menor.

    Los principales partidos españoles obtuvieron más votos que nunca frente a dos grandes caídas, la de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), que pasó de ocho a tres escaños, y la de IU, que ya denunció el «tsunami bipartidista» y «un sistema electoral injusto» que favorece a las grandes formaciones.

    El temor a que los indecisos y la abstención penalizaran al PSOE, frente a la tradicional movilización del electorado conservador, pudo provocar la alta participación, que finalmente igualó a la de 2004. También el asesinato el viernes de un ex concejal socialista en el País Vasco, presuntamente a manos de ETA, pudo haber contribuido a esa movilización.
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