Roma (AFP) - Numerosos bancos de truchas salvajes seguidas a través de un sistema de vigilancia de video fueron depositados en la red de suministro de agua de Roma con el fin de prevenir ataques terroristas de tipo biológico, anunciaron las autoridades locales.
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«La red de distribución del agua de Roma ha sido dotada de un sistema de vigilancia biológica que emplea la llamada trucha arco iris, particularmente sensible a la presencia de agentes tóxicos», precisó Massimiliano Salvi, presidente de Acea Distribuzione, la empresa encargada de proveer agua a la capital italiana.
Con el fin de detectar fenómenos relacionados con todo tipo de contaminación, «las truchas son vigiladas 24 horas al día, 365 días al año. Si mueren o se sienten mal, se analiza inmediatamente el agua con el fin de verificar la presencia de sustancias tóxicas», explicó.
Acea analiza paralelamente las aguas según las técnicas tradicionales, por lo que va a realizar en 2004 más de 250.000 análisis de muestras. La historia de las truchas como guardianes de Roma recuerda a la leyenda de los «gansos del Capitolio». En el año 390 antes de Cristo, tras el asedio de los galos a la Ciudad Eterna, un grupo de gansos advirtió con sus cantos a los últimos soldados romanos que se escondían dentro del Capitolio del ataque sorpresa organizado por los galos, permitiéndoles así defender y reconquistar Roma.
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