El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó ayer un decreto de reforma de la Policía en respuesta a la ola de protestas contra el abuso y el racismo de sus efectivos que sacude el país, aunque no colma los reclamos generales de cambio.
Trump decreta una reforma policial con gusto a poco
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El decreto, anunciado desde los jardines de la Casa Blanca, incluye una prohibición de técnicas de estrangulamiento como método de inmovilización, “a menos que la vida de un oficial de Policía esté en peligro”, dijo el presidente.
Con este decreto, Trump dijo frente a jerarcas del Gobierno, de la Policía y parlamentarios republicanos, y con la notable ausencia de los familiares de las víctimas de la brutalidad policial, que pretende ofrecer un “futuro seguro a los estadounidenses de todas las razas, religiones, colores y creencias”.



