Nueva York demandará a Trump si envía tropas federales tras el escándalo en Portland

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El alcalde Bill De Blasio advirtió que bloqueará en la justicia la llegada de tropas federales planeada por el presidente de Estados Unidos para combatir la criminalidad.

Si el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cumple su amenaza de enviar tropas federales a Nueva York para combatir la creciente criminalidad, la ciudad bloqueará su orden en la justicia, advirtió el martes el alcalde demócrata Bill de Blasio.

La semana pasada el Departamento de Seguridad Interior desplegó a numerosos agentes fronterizos y federales, algunos con uniforme camuflado, en Portland (Oregon) para hacer frente a manifestantes que protestaban, desde hace 50 días, contra el racismo sistémico en las fuerzas policiales del país a partir del asesinato de George Floyd.

Vídeos mostraron a agentes vestidos de civil arrestando a manifestantes y poniéndolos en vehículos sin identificación, una acción que desencadenó incidentes y la protesta de varios políticos.

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La gobernadora de Oregon, la demócrata Kate Brown, legisladores y otros críticos compararon la actuación de las tropas federales su actuación con la de la "policía secreta" en las sociedades más represivas.

Trump dijo el lunes que podría hacer lo mismo en otras ciudades con gobiernos demócratas, donde asegura que sus alcaldes son incapaces de controlar la criminalidad.

"Si trata de hacerlo, solo crearía más problemas, sería contraproducente, no nos tornaría más seguros, e inmediatamente adoptaríamos acciones judiciales para detenerlo", aseguró De Blasio en una conferencia de prensa.

"Desde mi punto de vista este sería otro ejemplo de acciones ilegales e inconstitucionales del presidente", agregó.

Trump, desde el asesinato de Floyd y las posteriores marchas contra el racismo en todo Estados Unidos, adoptó un discurso de mano dura, muy criticado por ONG y activistas, además de la oposición.

La intervención de policías federales en Portland provocó indignación y cuestionamientos sobre su legalidad.

El estado de Oregon demandó al departamento de Seguridad Interior por violaciones a los derechos humanos. La gobernadora dijo que el envío de los agentes era solo propaganda y pidió que partieran.

Desde que George Floyd, un hombre negro desarmado, murió a manos de un policía blanco en Minneapolis en mayo, Trump ha intentado presentar a los manifestantes como radicales de izquierda que quieren destruir Estados Unidos.

Los demócratas aseguran que es una maniobra política para crear drama y mostrarse duro frente a su base electoral conservadora antes de las elecciones de noviembre, en momentos en que su campaña a la reelección se debilita debido al agravamiento de la pandemia de coronavirus en Estados Unidos y la recesión económica.

"Estamos observando a Chicago, estamos observando a Nueva York", dijo Trump a periodistas el lunes, antes de citar también Baltimore, Filadelfia y Detroit.

https://twitter.com/realDonaldTrump/status/1284894845614600194

"Miren lo que está sucediendo. Todas gobernadas por demócratas, todas gobernadas por demócratas muy de izquierda, todas gobernadas por la izquierda radical. No podemos dejar que esto suceda", señaló.

El mismo lunes, alcaldes de seis grandes ciudades -Atlanta, Washington, Seattle, Chicago, Portland y Kansas City- dijeron en una carta al fiscal general William Barr y al secretario interino de Seguridad Interior, Chad E. Wolf, que los despliegues paramilitares no solicitados violan la Constitución.

Según la prensa local, el departamento de Seguridad Interior se apresta a enviar a Chicago 150 agentes esta semana, tras choques entre policías y manifestantes que buscaban derribar la estatua de Cristóbal Colón.

Las protestas en Nueva York han sido mayoritariamente pacíficas pero la ciudad registra un alza de la criminalidad que funcionarios atribuyen a reformas policiales implementadas tras la muerte de Floyd.

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