Turquía investiga si el Estado Islámico fue autor del atentado

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El doble atentado suicida ocurrido este sábado en Ankara, el más mortífero hasta ahora de los cometidos en Turquía, provocó 97 muertos durante una manifestación convocada por la izquierda y movimientos prokurdos, según un nuevo balance dado a conocer este domingo de noche por los servicios del primer ministro Ahmet Davutoglu.

Las autopsias permitieron identificar a 95 de estas 97 víctimas, entre las cuales figura un ciudadano palestino, añadió la declaración pública colgada en el sitio internet del primer ministro.

La investigación dirigida por el fiscal de Ankara permitió, además, establecer que los dos kamikazes que perpetraron el atentado del sábado por la mañana contra una manifestación de oposición favorable a la causa kurda eran hombres.

Según el comunicado, la identificación de éstos continúa en curso.

Las investigaciones oficiales sobre la mascare apuntan directo al grupo yihadista Estado Islámico (EI). Fuentes policiales citadas por los medios locales señalan como pista privilegiada aquella de un plan estratégico de los yihadistas. Habría sido también individualizada una célula turca del EI en la provincia oriental de Adiyaman como base organizada del ataque. El mismo pudo haber sido perpetrado por Yonus Alagoz, hermano del atacante de Suruc, que el pasado 20 de julio mató a 33 activista pro-kurdos en la frontera con Siria.

Si bien desde entonces está huyendo, el hombre regresó ahora a la mira de la policía turca. Fragmentos de huellas digitales encontradas sobre los restos de uno de los artefactos explosivos debería permitir dar con la identidad de uno de los atacantes a través del examen de ADN.

Para los investigadores turcos el modus operandi del EI parece adaptarse perfectamente a la masacre de Ankara. "El ataque tiene el mismo estilo de Suruc, todas las señales indican que es una copia", sostienen.

Esta mañana las redadas policiales en todo el país tomaron en la mira a los miembros del grupo yihadista, con 36 arrestos que no resultaron vinculados al ataque del pasado sábado. En los próximos dos días, en los que continuará el luto nacional, varias siglas sindicales y de categoría proclamaron huelgas para protestar contra la masacre.

Turquía se prepara así a vivir tres semanas de fuego hasta las cruciales elecciones anticipadas del 1ro. de noviembre.

Comicios, sin embargo, aseguraron hoy desde el gobierno, se llevarán a cabo sin ningún tipo de aplazamiento.

"A causa de los riesgos crecientes la seguridad en las manifestaciones electorales, que ya se aumentó, será reforzada aún más", resaltaron.

Los temores no están vinculados solo al sudeste turco, donde incluso el cese del fuego temporal anunciado el sábado por el PKK parece frágil, sino también porque Turquía continúa sus operaciones militares.

En el transcurso de la noche 49 guerrilleros kurdos fueron muertos por nuevos bombardeos en la región y en el norte de Irak, mientras dos soldados perdieron la vida en enfrentamientos armados en la provincia de Erzurum.

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