10 de septiembre 2020 - 15:42

Reino Unido y la UE interponen ultimátums mutuos y el Brexit vuelve a caer en el desconcierto

El bloque dio hasta fin de mes al gobierno de Boris Johnson para que abandone su revisión unilateral del acuerdo, algo que ya descartó. Amenazas de acciones legales.

La opción de un Brexit duro, como el que por meses defendió Johnson antes del acuerdo, es más tangible.

La opción de un Brexit duro, como el que por meses defendió Johnson antes del acuerdo, es más tangible.

Foto: Reuters

La tensión entre Reino Unido y la Unión Europea (UE) se puso al rojo vivo el jueves, con la negativa del gobierno de Boris Johnson de retirar sus planes para modificar el acuerdo del Brexit, en vigor desde enero, pese a la amenaza europea de acciones legales.

Tras una reunión de crisis en Londres, el vicepresidente de la Comisión Europea (CE, órgano ejecutivo de la UE), Maros Sefcovic, dio al gobierno británico hasta fin de mes para cambiar su controvertido proyecto de ley de mercado interior, que modifica disposiciones del Tratado de Retirada, principalmente en los referido a Irlanda del Norte.

Advirtió que Johnson "daño seriamente la confianza entre la UE y Reino Unido" y para restablecerla llamó al primer ministro británico a dar marcha atrás.

También dejó claro que a la Comisión Europea no le temblará el pulso a la hora de tomar acciones legales.

Según un borrador preparado por embajadores de la UE al que tuvo acceso la agencia AFP, los 27 podrían llevar a Reino Unido ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea "una vez que se adopte el proyecto de ley" o "incluso antes".

Pero su interlocutor, el influyente ministro del Gabinete Michael Gove, no se dejó impresionar por el ultimátum y lanzó un desafío: "fui perfectamente claro sobre el hecho de que no vamos a retirar esta ley".

Este choque se produce en un momento crítico para las estancadas negociaciones del acuerdo de libre comercio que debería regir las relaciones entre Londres y Bruselas a partir del 1 de enero de 2021, tras el fin del periodo de transición posBrexit.

El tiempo apremia: para ser ratificado antes de fin de año, un eventual acuerdo debería cerrarse en octubre. Y los europeos advirtieron que la negociación no puede progresar sin confianza entre las partes.

Reino Unido, con una economía ya muy duramente sacudida por la pandemia de coronavirus, vive bajo el espectro de una ruptura brutal con su principal socio comercial, que el jueves volvió a hundir la cotización de la libra.

Boris Johnson presentó el miércoles su polémico proyecto de ley de mercado interno, que aprovecha una armonización posbrexit del comercio entre las cuatro naciones de Reino Unido para modificar la aplicación de tarifas y controles aduaneros en Irlanda del Norte previstos por el acuerdo de divorcio con la UE.

Este tratado internacional, vigente desde el 31 de enero, prevé un dispositivo por el cual esa provincia británica mantendrá las reglas del mercado común europeo para evitar reimponer una frontera dura con la vecina República de Irlanda.

Su objetivo es no poner en peligro la frágil paz que reina en la isla desde el Acuerdo del Viernes Santo de 1998 que puso fin a tres décadas de sangriento conflicto entre republicanos católicos y unionistas republicanos.

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