Washington - Golpeado por una crisis tras otra, Donald Trump parece estar en peligro como nunca antes lo había estado. Desde que asumió el cargo en 2017, el presidente ha capeado todas las tormentas, siempre emergiendo con la posibilidad de conseguir la reelección. Las cosas incluso mejoraron después de que sobrevivió a un juicio de destitución, cuando fue absuelto por el Senado -de mayoría republicana- el 5 de febrero.
Un cóctel de crisis amenaza la supervivencia política de Trump
El presidente pierde votantes que son captados por su rival demócrata, Joe Biden. Sin embargo, los analistas prevén que el republicano puede recuperarse si la economía también lo hace.
-
EEUU habilitó el uso de Bitcoin en fondos de ahorro previsional: podría aumentar hasta u$s150.000
-
Trump confía en que existe una "buena posibilidad" de cerra un acuerdo con Irán
RESISTENCIA. Miles de personas protestaron ayer contra la violencia racista en Nueva York. Pese a las amenazas represivas de la Casa Blanca, las movilizaciones mantienen su ritmo y los disturbios de los primeros días son cada vez más aislados. Ayer se llevó a cabo el funeral privado de George Floyd, y hoy se celebrará el público.
Ahora el blindaje de Trump está siendo sometido a una prueba de fuego: el triple golpe de la mayor crisis de salud pública en un siglo, la peor crisis económica en generaciones y los disturbios civiles más graves desde la década de 1960.
Esta semana, los llamamientos de Trump para que se tomen medidas enérgicas contra las protestas por la brutalidad policial suscitaron críticas de defensores de los derechos civiles, líderes religiosos, demócratas de la oposición y de algunos camaradas republicanos. Incluso el expresidente republicano George W. Bush sintió la necesidad de emitir un comunicado para que los manifestantes fueran escuchados.
Sin embargo, quizás lo que más preocupa a Trump y a su campaña de reelección es que casi todas las encuestas de opinión apuntan a claras señales de erosión de su apoyo electoral desde la pandemia del coronavirus, que ha cobrado casi 109.000 vidas estadounidenses desde febrero y ha llevado a 40 millones de trabajadores a solicitar subsidios por desempleo.
Al mismo tiempo, su rival demócrata en las elecciones del 3 de noviembre, Joe Biden, resurgió en público luego de un confinamiento por el coronavirus, con un mensaje de unidad y curación cívica que contrasta marcadamente con el discurso de Trump sobre “matones” y “delincuentes” y “la ley y el orden”.
Hasta ahora, el tono agresivo de Trump no parece estar a la altura del momento. Una encuesta de opinión de Reuters/Ipsos de esta semana mostró que una mayoría bipartidista de estadounidenses, que incluye a casi el doble de independientes, simpatizan con los manifestantes y desaprueban la respuesta belicosa de Trump.
Los republicanos dicen que Trump tiene tiempo para cambiar las cosas, sobre todo si la economía empieza a recuperarse. Y, señalan, si las protestas persisten y se vuelven incontrolables, los votantes podrían responder mejor al enfoque de línea dura del mandatario republicano.
“Por muy horrible que sea, le da a Trump la oportunidad de replantear el debate de la manera que él quiere: ley y orden versus caos”, dijo Doug Heye, exfuncionario del Comité Nacional Republicano y crítico de Trump. “Esa es parte de la conversación que él quiere”.
Una fuente cercana a la campaña de Trump dijo que las protestas han desviado la atención del manejo de la pandemia por parte del Gobierno, muy a menudo criticado. Trump podría beneficiarse si los estados continúan reabriendo sus economías y el número de empleos mejora en el otoño boreal, agregó la fuente, que pidió el anonimato para hablar con franqueza.
Sin embargo, en este momento, las cifras están en su contra. Más del 55% de los estadounidenses dijeron que desaprobaban el manejo de Trump de las protestas, incluido un 40% que lo desaprobaba “fuertemente”, mientras que sólo un tercio dijo que lo aprobaba, menos que su aprobación general del 39%, mostró la encuesta.
Otro sondeo de Reuters de esta semana mostró que la ventaja de Biden sobre Trump entre los votantes registrados se expandió a 10 puntos porcentuales, el mayor margen desde que el ex vicepresidente se convirtió en el candidato in pectore de su partido a principios de abril.
Esta semana, por primera vez desde que Biden se convirtió en el probable candidato, los mercados de apuestas lo favorecieron para vencer a Trump en noviembre. El británico Smarkets y el neozelandés PredictIT habían dicho antes que las probabilidades estaban con Trump. A cinco meses de las elecciones, hay mucho tiempo para que los números cambien.
Tim Murtaugh, portavoz de la campaña de Trump, dijo que los datos internos de la campaña muestran que el presidente está “corriendo fuerte” con Biden en los estados disputados. “Todo el mundo sabe que las encuestas públicas están notoriamente equivocadas sobre el presidente Trump”, dijo.


Dejá tu comentario