4 de marzo 2008 - 00:00

Un conflicto para desviar la atención de crisis local

Caracas (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El envío de tropas a la frontera con Colombia responde más a aspectos de política interior que a una decisión militar de escalada bélica, consideraron ayer analistas venezolanos.

El director de Datanálisis, Luis Vicente León, afirmó que la militarización es un «show político» ya que, según aseguró, «no van a terminar haciendo nada, ni Venezuela va a ir a ninguna guerra, ni a (el presidente venezolano, Hugo) Chávez le conviene». Según destacó, Colombia «viola un territorio y eso representa un riesgo para Venezuela», pero también señaló que Chávez utiliza el conflicto para «desviar la atención de los problemas locales».

Por su parte, el analista de origen cubano Fausto-Marsó también apuntó como causas de la postura de Chávez asuntos como el desabastecimiento de productos que afecta al país o la proximidad de las elecciones regionales y municipales.

Según Marsó, Venezuela está tratando el conflicto como «un gran escándalo político», mientras que Colombia «va a tratar de poner sordina, porque lo que le interesa es derrotar a la guerrilla».

  • Nacionalista

  • Respecto de la estrategia de Venezuela, León afirmó que es «posible que Chávez mantenga tropas en la frontera y trate de levantar el espíritu nacionalista», además de destacar que el presidente «quiere presentarse como el gran líder de la región», y Ecuador es un «aliado estratégico de la revolución venezolana».

    Según León, el desarrollo de la crisis dependerá«de la popularidad» del presidente venezolano, mientras que Marsó consideró que Colombia provee a Venezuela de productos como leche, y que esto impedirá «suspender las relaciones» entre ambos países.

    A su juicio, «lo que ha ocurrido es una derrota militar de las FARC», y «lo que está en juego es su supervivencia militar», dijo. Además, subrayó que el canje humanitario y la liberación de secuestrados por la guerrilla colombiana queda «postergado» ya que los rehenes son unos «títeres» de la «política interior» de cada uno de los países.

    «Cuando Colombia ataca a la guerrilla en Ecuador, sabe que es muy difícil que haya un intercambio» humanitario, añadió Marsó, quien afirmó que «hace quince años era Venezuela la que reclamaba el derecho a la persecución en caliente», y que ahora «se invirtieron los papeles».

    Los dos analistas consideraron adecuada la decisión de Colombia de no mandar tropas a sus fronteras y León indicó que Chávez «toma ventaja» con su mediación en la liberación de rehenes de las FARC, pero añadió que le «cuesta popularidad» su postura con la guerrilla colombiana.

    León recordó que la relación entre Venezuela y Colombia se deterioró después de que Chávez fuera retirado de la mediación en el conflicto colombiano. Desde entonces, Chávez endureció su discurso contra el presidente colombiano, Alvaro Uribe, para «tratar de articular» en el interior de Venezuela «a la población chavista» antes del referéndum constitucional, señaló el analista.

    Aunque al final Chávez «no logró ganar el referéndum, consiguió bajar al enemigo de Washington a Bogotá», añadió, además de destacar que el presidente venezolano perdió su «halo de invulnerabilidad» tras el referéndum y que necesita «eventos que limpien su cara» y lo conecten «con la masa».

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