28 de mayo 2002 - 00:00

Un descomunal desafío para el nuevo gobierno

Bogotá - El presidente electo de Colombia, Alvaro Uribe Vélez, hereda una situación desastrosa, lo sabe y se apresta a la tarea de solucionarla con lo que denomina «autoridad democrática».

Quizás el más importante de los desafíos a los que se enfrenta Uribe es el del conflicto armado que, junto al nefasto fenómeno del narcotráfico, afecta directa o indirectamente a todos los sectores de la vida de los colombianos. Pero no son menores la situación económica, la institucional y la política interna e internacional.

El presidente electo, cuya «ascensión política» se ha cimentado en tan sólo seis meses, habló el domingo a la noche en su primer discurso al país de «restauración moral» de la sociedad, de «derrotar a la corrupción y a la politiquería» y ofreció un diálogo condicionado a los grupos violentos.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) tienen unos 17.000 combatientes, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) mucho más debilitado, unos 6.500, y las paramilitares de extrema derecha Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), unos 9.000; y todos ellos con finanzas saneadas por el narcotráfico, la extorsión y el secuestro.

Las Fuerzas Militares cuentan con 50.000 soldados profesionales, pero mientras éstos apenas están presentes en poco más de 15% de las aldeas y pueblos, guerrilleros y paramilitares, con su movilidad, lo están de una forma u otra en más de 80%.

La criminalidad es la más alta, con diferencia, de toda América latina
-más de 27.000 homicidios el año pasado-, la tasa de secuestros es la mayor del mundo -aún hay más de 3.000 secuestrados-, y los desplazados por la violencia, en los últimos años llega a los 2 millones.

Se contabilizan más de 150 bandas de narcotraficantes y son 160.000 hectáreas las cultivadas con coca y unas 4.000 las de amapola
, al tiempo que Colombia se convierte en uno de los principales compradores de armas en el mercado negro.

•Ayuda económica

En el terreno económico, Uribe se encuentra con una deuda pública que supone 48 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI) y una deuda exterior de 23.000 millones de dólares, lo que ha hecho que solicite ya ayuda y comprensión a los organismos multilaterales por el difícil momento por el que pasa la economía colombiana. Sólo el pago anual de capital e intereses, tanto de la deuda interior y exterior, se lleva 10.000 millones de dólares, lo que equivale a la mitad del presupuesto nacional.

De una población de unos 43 millones de personas, de las que 19 millones son potencialmente trabajadoras, casi 3 millones están desempleadas y más de 6 millones subempleadas. Pero no es eso todo, unos 25 millones de colombianos viven en la pobreza y, de ellos, 9 millones en la miseria, es decir con menos de 1 dólar diario.

En política internacional, Uribe tendrá que afrontar las relaciones con Estados Unidos, cuyos aportes al Plan Colombia son fundamentales para combatir el narcotráfico, pero que existen dudas si se podrán utilizar para combatir a guerrilleros y paramilitares.

Tampoco son fáciles las relaciones con sus vecinos, particularmente con Venezuela por lo que Colombia considera poca claridad de Caracas respecto a la guerrilla de las FARC.

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