Un millón de chiítas marchan contra ocupación de EE.UU.
La mayoría chiíta, sojuzgada durante más de dos décadas por Saddam Hussein, se está tornando en el principal problema para el gobierno estadounidense de Irak. Una masiva peregrinación religiosa a Kerbala es usada por los chiítas para exigir el retiro de EE.UU. de su país. El Pentágono ya advirtió que no tolerará un gobierno islámico, aun si fuera electo en las urnas.
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«La revolución del imán Hussein es un grito en la cara a los opresores», exclamaban los manifestantes, todos vestidos con atuendos blancos. Desde El Cairo, también abogó por un pronto retiro de las tropas angloestadounidenses Ahmed al Kubeisi, uno de los líderes religiosos sunitas más importantes, mismo grupo religioso al que pertenece Saddam Hussein.
En tanto, un millar de chiítas protestó en el centro de Bagdad para exigir la liberación de un representante religioso, objetivo que fue alcanzado. Los manifestantes se concentraron frente al hotel Palestine para expresar su descontento por las detenciones del jeque Mohammed Fartusi y de otras cinco personas, entre ellas dos religiosos, efectuadas por militares estadounidenses. Al parecer, Fartussi está vinculado a un grupo fundamentalista, acusado de haber asesinado el 10 de abril pasado en la mezquita de Najaf (centro de Irak) a un imán moderado, Abdul Majid al-Khoei, recién llegado a Irak desde Londres, donde estuvo exiliado 12 años. El grupo fundamentalista, il Jimaaate-Sadr-Thani, está conducido por Mogtada Sadr, de 22 años, hijo de un importante ayatollah iraquí desaparecido.
Fartusi dirigió el 18 de abril la primera plegaria chiíta del viernes en Ciudad Sadr -la ex Saddam City-, una villa de emergencia chiíta situada en el norte de Bagdad, desde su prohibición por parte del antiguo gobierno, hace cuatro años.
Fartusi es considerado el representante del gran ayatollah Mohammed Sadeq Sadr, con el que se identifica una mayoría de los chiítas de Irak y que fue ejecutado en 1999 por Saddam Hussein tras haberse negado a avalar su política. La última gran celebración, en 1977, terminó en un baño de sangre cuando las fuerzas de Saddam masacraron a centenares de chiítas en las calles de Kerbala.
En tanto, la Cruz Roja Internacional anunció que los 30 hospitales de Bagdad comenzaron a recuperar su capacidad operativa, aunque lentamente, debido a los daños sufridos por los bombardeos y los saqueos. «Los hospitales están nuevamente operando, aunque de manera, reducida a causa de los enormes daños registrados principalmente por los saqueadores, pero también por las operaciones militares», declaró la portavoz del Comité de la Cruz Roja (CIRC), Antonella Notari.




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