23 de abril 2003 - 00:00

Un millón de chiítas marchan contra ocupación de EE.UU.

La mayoría chiíta, sojuzgada durante más de dos décadas por Saddam Hussein, se está tornando en el principal problema para el gobierno estadounidense de Irak. Una masiva peregrinación religiosa a Kerbala es usada por los chiítas para exigir el retiro de EE.UU. de su país. El Pentágono ya advirtió que no tolerará un gobierno islámico, aun si fuera electo en las urnas.

Bagdad y Kerbala (ASN, DPA, El Mundo, Reuters) - La peregrinación de casi un millón de chiítas hacia la ciudad de Kerbala se transformó en una gigantesca manifestación en contra de «la ocupación y el colonialismo». Una multitud se concentró en la explanada del mausoleo del imán Hussein para conmemorar la muerte de su líder, en tanto que otros cientos protestaron en Bagdad por la detención de varios líderes religiosos a manos de las tropas estadounidenses.

La efervescencia y el avance de imanes chiítas en gobiernos de ciudades menores del sur del país llevaron al secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, a sugerir que, si fuera impuesto un régimen islámico, aun con apoyo electoral, su país no lo aceptaría. En cambio, aventuró una situación más parecida a la de Afganistán, con un régimen de relativo consenso, aunque con permanentes escaramuzas armadas entre opositores. Con ese fin, se producirá hoy el arribo a Bagdad del subsecretario de Estado norteamericano, Ryan Crocker, para participar de la reunión de facciones iraquíes para formar gobierno prevista para el 26 de abril.

El titular del régimen estadounidense en Irak, el general retirado Jay Garner, se reunió con dirigentes kurdos, en el norte del país, en la primera gestión política desde que fue puesto en ese cargo. Garner compartió un almuerzo con los dirigentes kurdos iraquíes Jalal Talabani, de la Unión Patriótica del Kurdistán (UPK) y Massoud Barzani, del Partido Democrático del Kurdistán (PDK) en un hotel de Dukan, cerca de Suleimaniya. Talabani lo recibió con flores, y Garner alentó la autonomía del Kurdistán. Unos 3.000 fieles, muchos de ellos con el pecho y el rostro ensangrentados por haberse autoflagelado, gritaron «no al colonialismo, no a la ocupación, no al imperialismo».

Además, enarbolaron otras consignas: «Si Estados Unidos se queda en Irak, lo pagará», «No a Israel», «Sí a la unión del Islam».

En la gigantesca plaza de Kerbala, en el centro de Irak, adonde desde hace días están llegando fieles de todo el país, se suceden las manifestaciones y las concentraciones, integradas sólo por hombres que se golpean el pecho en memoria del mártir Hussein, muerto en combate en el año 680.

Las celebraciones más importantes se realizan entre ayer y hoy, y se aguarda la presencia de más de un millón de personas, provenientes de todas partes de Irak, dando rienda suelta a su fe religiosa tras décadas de prohibiciones. Los chiítas representan más de 50 por ciento de la población iraquí.

«La revolución del imán Hussein es un grito en la cara a los opresores», exclamaban los manifestantes, todos vestidos con atuendos blancos. Desde El Cairo, también abogó por un pronto retiro de las tropas angloestadounidenses
Ahmed al Kubeisi, uno de los líderes religiosos sunitas más importantes, mismo grupo religioso al que pertenece Saddam Hussein.

En tanto, un millar de chiítas protestó en el centro de Bagdad para exigir la liberación de un representante religioso, objetivo que fue alcanzado. Los manifestantes se concentraron frente al hotel Palestine para expresar su descontento por las detenciones del jeque
Mohammed Fartusi y de otras cinco personas, entre ellas dos religiosos, efectuadas por militares estadounidenses. Al parecer, Fartussi está vinculado a un grupo fundamentalista, acusado de haber asesinado el 10 de abril pasado en la mezquita de Najaf (centro de Irak) a un imán moderado, Abdul Majid al-Khoei, recién llegado a Irak desde Londres, donde estuvo exiliado 12 años. El grupo fundamentalista, il Jimaaate-Sadr-Thani, está conducido por Mogtada Sadr, de 22 años, hijo de un importante ayatollah iraquí desaparecido.

Fartusi dirigió el 18 de abril la primera plegaria chiíta del viernes en Ciudad Sadr -la ex Saddam City-, una villa de emergencia chiíta situada en el norte de Bagdad, desde su prohibición por parte del antiguo gobierno, hace cuatro años.

Fartusi es considerado el representante del gran ayatollah
Mohammed Sadeq Sadr, con el que se identifica una mayoría de los chiítas de Irak y que fue ejecutado en 1999 por Saddam Hussein tras haberse negado a avalar su política. La última gran celebración, en 1977, terminó en un baño de sangre cuando las fuerzas de Saddam masacraron a centenares de chiítas en las calles de Kerbala.

En tanto, la Cruz Roja Internacional anunció que los 30 hospitales de Bagdad comenzaron a recuperar su capacidad operativa, aunque lentamente, debido a los daños sufridos por los bombardeos y los saqueos. «Los hospitales están nuevamente operando, aunque de manera, reducida a causa de los enormes daños registrados principalmente por los saqueadores, pero también por las operaciones militares», declaró la portavoz del Comité de la Cruz Roja (CIRC),
Antonella Notari.

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