6 de octubre 2005 - 00:00

Un obispo contra Lula

San Pablo (ANSA, EFE, AFP) - El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, negó ayer que vaya a postergar la ejecución del proyecto de desvío de las aguas del río San Francisco, en el nordeste del país, porque un obispo católico está realizando una huelga de hambre «hasta la muerte» en contra de la iniciativa.

«No podría haber suspensión, porque es una obra que no tiene fecha marcada para comenzar. Todavía se está discutiendo el impacto ambiental», dijo el presidente poco antes de participar en San Pablo de una reunión con empresarios.

El obispo Luiz Flavio Cappio se declaró en huelga de hambre el 26 de setiembre y anunció que la mantendrá hasta que el gobierno suspenda la obra que cambiará el curso del río San Francisco para abastecer a las regiones más áridas del nordeste del país. «Esta es una obra de fuerte carácter social», dijo el presidente.

Según la prensa brasileña, la decisión fue criticada por el Vaticano, que le ordenó suspender la medida, y por el resto de los obispos.

«Yo también ya tomé en mi vida la decisión de hacer huelga de hambre. Como soy un cristiano que cree en Dios, creo que encontraremos una solución», dijo Lula da Silva.

El presidente ordenó a su ministro de Articulación Política, Jacques Wagner, viajar a la pequeña capilla del nordeste donde monseñor Cappio realiza su huelga para tratar de convencerlo de dialogar y suspender su protesta.

«El obispo tiene una fuerte razón en la que cree. Todas las personas que toman la decisión de hacer huelga de hambre son personas que tienen grandeza», afirmó Lula da Silva.

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