Un opositor derrotado cede y entrega el poder
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El prefecto
revocado de
Cochabamba,
Manfred
Reyes Villa,
dejó ayer de
lado su
postura de
desconocer
el resultado
del referendo
del
domingo, y
entregó su
cargo. Otros
opositores
salieron
fortalecidos
de las
urnas.
Manfred Reyes Villa, después de ser alcalde de Cochabamba y constituir Nueva Fuerza Republicana, pactó cogobernar con el ex presidente liberal Gonzalo Sánchez de Lozada, cuando el mandatario aceptó integrar como ministro a su hermano Erick.
Una encuesta realizada a solicitud de Naciones Unidas y conocida ayer en La Paz, reveló que 68% de los bolivianos espera que el gobierno y la oposición busquen un acuerdo político, mientras que sólo 22% cree que «debe imponerse el plan del ganador». Sin embargo, la posibilidad de un diálogo parece difícil, dado que, pese al tono conciliador de sus primeras declaraciones, el presidente Morales ya anticipó una ofensiva para imponer su polémico proyecto de Constitución socialista e indigenista. En paralelo, el prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas, también ratificado por amplio margen, acusó al mandatario de «macaco» en un duro discurso posterior al referendo.
Costas, el mismo día de su triunfo, anunció la creación de una Agencia Tributaria Departamental para el cobro de impuestos al margen del Servicio de Impuestos Nacionales.
El secretario de Autonomías de la prefectura de Santa Cruz, Carlos Dabdou, exigió también aumentar las regalías petroleras, establecidas por ley nacional en 11%, para llevarlas a 25% en los departamentos productores, si el gobierno mantiene el recorte del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH) para financiar la renta universal a la vejez.




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