3 de diciembre 2008 - 00:00

Una ciudad peruana será trasladada por la contaminación

Los habitantes de la ciudad peruana de Cerro de Pasco comenzaron ayer a preparar el traslado de la localidad, un proceso que se calcula que terminará en no menos de 10 años y que confirma los estragos ambientales causados cuando la actividad minera se hace sin las suficientes medidas de protección.

Los pobladores de Cerro de Pasco, unos 80.000, aceptaron la sugerencia de los especialistas y del gobierno regional en una asamblea popular celebrada el martes, en la que abundaron las lágrimas y las discusiones. La futura ciudad estará a unos 35 kilómetros de la actual, por donde están ahora los distritos Vico y Ninacaca.

"El problema tiene larga data y está ligado a la explotación minera, que afecta no solamente su territorio e infraestructura urbana, sino también el medio ambiente, la economía, las estructuras sociales y culturales", señaló el presidente regional de Pasco, departamento del que Cerro de Pasco es capital, el izquierdista Félix Rivera.

La sugerencia de cambiar de sitio surgió de expertos en temas ambientales y fue acogida por las autoridades regionales y por la comisión especializada del Congreso, que convocaron a la asamblea popular en que se tomó la determinación.

Un asesor del gobierno regional de Pasco, Yomar Meléndez, calculó que el traslado puede tomar entre 10 y 15 años. "No es inmediato, hay que ser sinceros, pero todo depende de la voluntad política de las autoridades", le dijo el asesor al diario limeño "El Comercio".

Meléndez dijo que, aunque no hay cifras definitivas, el traslado podría costar unos 500 millones de dólares, "lo que aparentemente es una cifra inalcanzable", por lo que habrá que analizar el tema de la financiación. "Sólo para los estudios se necesitan tres millones de soles (un millón de dólares)", comentó.

Cerro de Pasco, que con 4.340 metros sobre el nivel del mar es la capital departamental más alta del Perú, está poblada desde el siglo XVI por gente que llegó a trabajar en las minas de oro y plata de la zona.

La ciudad, unos 400 kilómetros al este de Lima, se enorgullece entre otras cosas de haber sido la más alta en que se haya jugado fútbol profesional en el mundo, cuando su equipo Unión Minas, hoy relegado a categorías menores, estuvo en la primera división.

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