Bogotá (ANSA, AFP, DPA, Reuters) - A 24 horas de haber vencido en las elecciones presidenciales colombianas,Alvaro Uribe Vélez puso en claro sus dos objetivos principales, y en el cumplimiento de ambos involucró a Estados Unidos. Pidió ayuda militar a Washington para combatir el terrorismo en su convulsionado país y reclamó al gobierno de George W. Bush que utilice su influencia en los organismos internacionales de crédito para solucionar el problema de la deuda externa y «evitar sacrificar la inversión social y de seguridad».
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«Colombia ha sido un socio en la batalla de Estados Unidos contra el terrorismo», dijo Uribe en inglés. El mandatario electo es considerado un aliado por la administración Bush, tanto por su postura frente a la guerrilla de las FARC como por su apuesta al libre mercado. Consideró que «la violencia que el país está sufriendo es terrorismo, y por lo tanto se necesita reciprocidad, se necesita ayuda de Estados Unidos».
«Haremos lo que tengamos que hacer con nuestros soldados, pero necesitamos asistencia tecnológica, helicópteros», indicó Uribe. También pidió a Washington que aumente su contribución al Plan Colombia, un programa ambicioso para terminar con la producción y tráfico de droga, con el que EE.UU. contribuye con 1.300 millones de dólares. El jueves pasado, cuando las encuestas anunciaban una holgada victoria de Uribe, el presidente Bush impulsó un aumento de 35 millones de esa ayuda. Uribe también envió mensajes a los países vecinos (Venezuela, Panamá, Ecuador y Brasil) para que cierren sus fronteras «al narcotráfico y a los grupos violentos de Colombia». El presidente electo alertó acerca de que, para toda América latina, el conflicto colombiano es «potencialmente» un factor de desestabilización.
«Si este conflicto se supera, será una gran protección a América latina. Si resolvemos este conflicto, habrá una gran seguridad; si no, tiene el peligroso potencial de desestabilizar», agregó.
•Llamamiento
El presidente electo el domingo, que prometió en la campaña involucrar a un millón de civiles en la lucha contra la guerrilla y duplicar el número de militares y policías, renovó su llamado a la guerrilla de izquierda para que declare un cese de las hostilidades, como un primer paso para avanzar en la búsqueda de una negociación de paz encarada por organismos internacionales. En ese sentido, Uribe, quien asumirá en agosto, anunció que ya empezó a gestionar una cita con el secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan.
«No es un capricho, no es arrogancia, no es vanidad. Lo que se necesita es un alivio para el pueblo colombiano, que está de luto, entristecido, con sangre, con lágrimas y por eso necesita el alivio», enfatizó Uribe. El gobernante electo no descartó que en un futuro se analice incluir a las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) en un proceso de negociación y les pidió «que no maten a un colombiano más», aunque evitó calificarlas como organización «paramilitar». Sus opositores lo acusan de haber recibido el apoyo de las mismas, negado reiteradamente por las AUC.
•Deuda
Uribe tocó el tema de la revisión de la deuda externa con la banca internacional y señaló que en su gobierno «no vamos a sacrificar la inversión social, porque éste es un país con mucha pobreza y necesitamos enfrentar el problema con inversión». Hizo un llamado a EE.UU. para que use su influencia ante las agencias de crédito para ayudar al país con los pagos de su deuda externa de 23.172 millones de dólares. «Como miembro de la junta directiva del Banco Mundial, del Banco Interamericano de Desarrollo y del Fondo Monetario, necesitamos que incida para dar opciones a Colombia que permitan pagar nuestra deuda financiera y nuestra deuda social.»
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