11 de mayo 2005 - 00:00

"Vázquez muestra aún muy poca iniciativa"

El ex presidente uruguayo Luis Alberto Lacalle pronostica que la política de su país estará dominada en los próximos años por una alternancia entre la izquierda y su Partido Nacional.
El ex presidente uruguayo Luis Alberto Lacalle pronostica que la política de su país estará dominada en los próximos años por una alternancia entre la izquierda y su Partido Nacional.
Montevideo - Luis Alberto Lacalle Herrera recibió a este diario en su casa de Carrasco, una típica construcción de mediados del siglo pasado en el lujoso barrio montevideano. Pese a la dura derrota de su partido el domingo ante el gobernante Encuentro Progresista-Frente Amplio, el ex presidente uruguayo luce de buen humor y ya presenta al futuro diputado del Partido Nacional: su nieto Luis Alberto, de 9 meses, «quien deberá continuar la dinastía centenaria de los Herrera». Lacalle sigue ocupando un lugar central de la política oriental pese a que disputa el liderazgo del Partido Nacional con Jorge Larrañaga (centroizquierda), quien lo venció por amplio margen en las pasadas elecciones internas para definir candidato presidencial. En un mar de papeles y libros que se extienden desde el living hasta la biblioteca, está el ejemplar del día de Ambito Financiero, único diario argentino que se recibe en esta casa. Más allá de disidencias y coincidencias, Lacalle deja reflexiones sobre el presente político de Uruguay y de la región. Los siguientes son los tramos centrales del diálogo con Lacalle:

Periodista:
¿Cómo ve estos primeros meses del gobierno de Tabaré Vázquez?

Luis Alberto Lacalle: Es apresurado para hacer un balance. Cuando tuve al actual presidente aquí sentado como candidato le dije: «Mirá, galeno, voy a hacer lo imposible para que no seas presidente, pero si sos electo, te voy a pedir que seas un buen gobernante». Hay que esperar algunos meses para ver qué rumbo definitivo va a tomar.


P.:
La gran duda es qué sector del Frente Amplio va a prevalecer, si la izquierda o los centristas.

L.A.L.: La composición ideológica del Frente presenta un gran signo de interrogación. Están desde quienes reclamaron la lucha armada y la siguen defendiendo, hasta socialdemócratas al estilo europeo. O ceden a la presión ideológica socialista, del partido del propio presidente, de tipo antiguo y temeroso, siempre contra la iniciativa privada y las privatizaciones, o predomina un pragmatismo al estilo de Felipe González o Ricardo Lagos. Izquierda y conservador, si se juntan, son dos palabras letales y ésa es la disyuntiva: el miedo o el realismo pragmático.


• Influencia

P.: ¿Por qué cree que tuvieron éxito electoral tanto en la Argentina como en Uruguay las propuestas que se definieron como contrarias al liberalismo?

L.A.L.: No sé si son aplicables los términos liberal o neoliberal por igual en ambos casos. Nuestra ley de empresas públicas derogada en el plebiscito de 1992 sufrió enormemente por lo que había pasado en la Argentina. Allá se vendió todo, mientras que acá propusimos privatizaciones parciales y controladas. En la consulta popular la votación contraria a nosotros en los departamentos fronterizos fue brutal porque estaban muy influenciados por las noticias de la Argentina.


P.:
Aunque sólo pasaron dos meses de gobierno frenteamplista, ya hay medidas tomadas. ¿Puede indicar algo positivo?

L.A.L.: El plan de emergencia social de asistencia a cien mil necesitados con fondos del Banco Interamericano de Desarrollo, aunque hay que implementar de qué manera se va a dar la contrapartida. No queremos piqueteros. La ayuda indefinida o el hecho de crear ministerios no sirve porque Uruguay tiene una de las mejores redes sociales del mundo.


P.:
¿Y lo negativo?

L.A.L.: Hay una intención poco explicada para liberar a la mitad de los 7.000 presos de Uruguay «porque las cárceles están llenas», lo cual es increíble como argumento. Un tema grave es que el presidente ha decidido gobernar sin controles en las empresas públicas por parte de la oposición, en contrario a lo que pasó en décadas. En general, creo que Vázquez perdió 70% de sus primeros cien días de gobierno al tener muy poca iniciativa.


• Reafirmación

P.: ¿Cuál es el papel que en este contexto corresponde al Partido Nacional (PN)?

L.A.L.: Nosotros cumplimos 170 años. Somos el partido más antiguo del mundo, por lo que tenemos que reafirmar nuestro perfil histórico, que es el de ubicar al Estado en un rol subsidiario. El motor del país es la iniciativa privada y el gobierno debe tener una altísima sensibilidad social. El escenario marca que ahora hay dos polos de atracción política: el Frente y el PN, con todo respeto a los colorados que han sido un gran partido. El oficialismo tiene mayoría en ambas cámaras y las principales intendencias, y nosotros tenemos bancadas significativas y gobernamos en diez departamentos, que no es poco.


P.:
¿Es efectiva la estrategia de hablar de la violencia de tupamaros cuando pasaron treinta años y la sociedad uruguaya parece pensar en otros términos?

L.A.L.: En 1963, en plena democracia, una minoría soberbia se levantó en armas y la dictadura que vino después fue hija de esa violencia. Por otra parte, la dictadura uruguaya en su lápida tiene la peor inscripción. Fue inútil. No sirvió para nada. En Chile se tomaron medidas profundas en lo económico más allá de lo que ocurrió y que por supuesto rechazamos. Acá hubo dos grupos violentos: los tupamaros y los que después tomaron el poder. Algunos han resucitado temas como que «la democracia verdadera es la democracia en las calles». Si hoy en día son senadores, ministros y diputados, me parece bien. Me importa mucho más el mañana que el ayer. No soy partidario de agitar el pasado, pero si se hace que se lo agite completo.

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