17 de noviembre 2021 - 10:16

Sin grandes chances, el antichavismo vuelve a las urnas en Venezuela

La oposición participará en comicios luego de cuatro años de boicot al gobierno de Maduro, al que considera ilegítimo. Su división interna y el fracaso de las sanciones estadounidenses debilitan sus posibilidades.

El candidato opositor Tomás Guanipa recorriendo las calles de Caracas.

El candidato opositor Tomás Guanipa recorriendo las calles de Caracas.

Foto: AP

Al son de baterías de samba y una pegajosa melodía, la candidata opositora venezolana Mirlenys Palacios hizo campaña con decenas de simpatizantes en las estrechas calles de un barrio de Caracas, algo impensable en Venezuela en los últimos años.

La oposición antichavista se ha abstenido de acudir a las urnas durante los últimos cuatro años, argumentando la imposibilidad de una votación justa por la manipulación de votos, la prohibición de candidaturas y la intimidación por parte de grupos de choques leales al presidente Nicolás Maduro, conocidas como colectivos.

Pero ante el fracaso de las sanciones estadounidenses que buscaban sacar del poder a Maduro y la presencia de observadores electorales de la Unión Europea, los principales partidos políticos de la oposición han decidido volver a las urnas.

En las elecciones del 21 de noviembre, en las que participarán unos 21 millones de votantes registrados, se elegirán 3.082 cargos entre gobernadores, alcaldes y concejos municipales en toda Venezuela.

El Guarataro, una comunidad en el oeste de la capital, ha sido considerada un bastión del partido gobernante. Por años los barriadas de Caracas fueron feudos del fallecido expresidente Hugo Chávez y de Maduro.

En esa zona, Palacios, una activista de 50 años que postula al cargo de concejal en Caracas y otros candidatos de la oposición no encontraron resistencia de partidarios chavistas.

La popularidad del oficialismo se ha visto erosionada por años de hiperinflación, corrupción y colapso económico, agravados por las sanciones estadounidenses y el coronavirus.

"¿Qué te dije?, ¿qué te dije?", dijo Palacios en un alto de una caminata electoral por El Guarataro. "Esto no es del chavismo", señaló a través de su tapabocas en medio del estruendo de la música. Ella junto con la también aspirante a concejal, Adriana Aguilera, estaban en un recorrido con el opositor, Tomás Guanipa, candidato a la alcaldía de Caracas.

https://twitter.com/TomasGuanipa/status/1460949246392377347

Pero el mayor acceso de la oposición no garantiza su victoria. Su liderazgo está profundamente dividido, tres de los cuatro principales partidos opositores presionaron para acudir a los comicios, mientras que otras organizaciones pequeñas insisten en que no hay garantías de una elección imparcial.

Los partidos de oposición de Venezuela han visto su influencia política restringida por el gobierno de Maduro, que en 2017 creó una Asamblea rival controlada por el gobierno para "restaurar la paz" después de meses de protestas.

La oposición, que estuvo en las elecciones regionales de 2017, luego descartó su participación en la votación presidencial de 2018 y en las parlamentarias de 2020.

Ahora la presencia de observadores electorales de la Unión Europea, por primera vez en 15 años, habría contribuido a reducir las tensiones políticas, dijo Andrés Caleca, analista político y ex presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE).

"Eso explica, por ejemplo que Guanipa se meta en un barrio o en cualquier otro, y no aparecen los colectivos", dijo Caleca. "¿Dónde están los colectivos? Escondidos. Escondidos porque hay una misión de observación internacional", agregó en diálogo con Reuters.

Entre las organizaciones políticas que estarán en las elecciones del domingo se encuentra Voluntad Popular, el partido del opositor Juan Guaidó, quien es reconocido como el líder legítimo de Venezuela por Washington y varios aliados occidentales que cuestionan la reelección de Maduro en 2018.

El gobierno "está jugando a un arrope publicitario. Que no haya el ambiente electoral (de antes), quiere la abstención", dijo Henrique Capriles, excandidato presidencial de la oposición, durante un recorrido en el central estado Miranda, donde acompañaba a candidatos opositores.

En elecciones anteriores, como la votación legislativa de 2015, la alta participación condujo a avances de la oposición. Datanálisis, una consultora local, estimó en octubre que si la abstención supera el 55%, el partido gobernante ganaría 18 de las 23 gobernaciones estatales.

Las fracturas internas de los partidos antichavistas se han intensificado en los últimos meses precisamente por si debían asistir o no a la jornada electoral. Esas divisiones son un talón de Aquiles para ganar más allá de las cuatro gobernaciones, de las 23 en disputa, que obtuvo en 2017.

Lo mínimo para la oposición sería conseguir el mismo número de gobernaciones, cuatro, "pero no veo en ninguna parte un triunfo rotundo de la oposición" ganando un mayor número de estados, señaló Caleca.

En las campañas del oficialismo la seguridad y el despliegue de recursos es notable, comparados con la mayoría de los candidatos opositores.

La victoria de Carmen Meléndez en Caracas, una almirante retirada de la Armada y vista como miembro de la cúpula del gobierno, así como de otros candidatos oficialistas, se da por descontada debido a la poderosa maquinaria electoral del oficialismo. Aunque disminuida en comparación con elecciones pasadas, sigue siendo altamente eficiente frente a las fracturas de la oposición, agregó Caleca.

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