28 de agosto 2002 - 00:00

Violencia en el desalojo de locales de Batasuna

Policías vascos forcejean con militantes del partido Batasuna (Unidad) durante el desalojo de una de sus sedes en Bilbao.

Violencia en el desalojo de locales de Batasuna
Madrid (El Mundo, ANSA, DPA, AFP) - La policía vasca se enfrentó ayer con los militantes radicales de Batasuna, que pretendieron resistir sin éxito la orden de desalojo de los locales partidarios emitida por el juez Baltasar Garzón, en el marco de la suspensión de actividades del partido independentista acusado de colaborar con el terrorismo etarra. En la madrugada, la policía desactivó una bomba en la localidad de Tolosa, confirmando los temores de que la ETA responda violentamente ante el acecho judicial y político que sufre su entorno.

En las primeras horas del día se cumplió el dictamen judicial que impone clausurar todas las sedes de Batasuna, en Pamplona y en otras localidades de Navarra, ya que allí actúan las fuerzas de seguridad que dependen del gobierno central. En las principales capitales provinciales del País Vasco, Vitoria, Bilbao y San Sebastián, el procedimiento fue más lento porque la policía autonómica Ertzaintza se vio desbordada ante la magnitud de la tarea.

Por la tarde, finalmente los efectivos policiales irrumpieron por la fuerza y en medio de forcejeos y empujones expulsaron a los militantes, entre ellos el vocero de Batasuna, Arnaldo Otegi, y el coordinador general Joseba Permach, que ocupaban la sede de Bilbao. En esta sede, la policía tardó 45 minutos en derribar la puerta blindada.

En San Sebastián los policías fueron recibidas a pedradas y con insultos, tales como «asesinos» y «fascistas», a la vez que algunos de sus militantes se encadenaron a rejas y barandas para demorar la acción policial, al igual que en Bilbao. Como la Ertzaintza responde al gobierno regional del Partido Nacionalista Vasco (PNV), y a pesar de que el lunes ese partido votó en contra del proceso de ilegalización impulsado por José María Aznar, esa formación fue acusada de «española» por los radicales, gentilicio que consideran un insulto.

Los enfrentamientos con la policía se trasladaron después a diferentes puntos de la ciudad con quema de autos y contenedores, incidentes que dejaron siete detenidos. «El pueblo no lo perdonará», «Democracia para Euskal Herria» e «Independencia», gritaron los manifestantes.

Ante «las dificultades de recursos» que manifestó el portavoz del gobierno vasco,
Josu Jon Imaz, el juez Garzón emitió un fallo que detalló el «procedimiento ejecutivo» para instrumentar la suspensión de inmediato.

En la medianoche del lunes, los expertos en explosivos de la policía vasca desactivaron en los juzgados de la localidad guipuzcoana de Tolosa una bomba formada por cinco kilos de cloratita y otros cinco de dinamita Titadine.
La colocación del artefacto fue anunciada por una llamada telefónica al diario «Gara» (radical vasco) en nombre de ETA a última hora. Esa fue la primera reacción de magnitud ante el golpe judicial que recibió la ETA con la decisión de Garzón, y el golpe político dado por populares y socialistas al iniciar en el Congreso el trámite de ilegalización.

Entrevistado por radio «Euskadi», Otegi declaró que la organización política «va a seguir funcionando», aunque no usará «públicamente las siglas de Batasuna». Además, añadió que sus abogados estudian recurrir para llegar al Tribunal de Estrasburgo «en donde nos darán la razón pero dentro de nueve años».

Asimismo, se refirió en forma amenazante a las autoridades regionales. «Nuestro enemigo es el Estado español y el gobierno fascista de Madrid, pero si alguien pone sus instrumentos a su servicio se pone al mismo nivel», y demandó que «el vasco no vaya contra el vasco».

En tanto, el Departamento de Estado norteamericano remarcó que la decisión fue tomada «en un marco constitucional» y que «España tiene derecho a defenderse del terrorismo».

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