11 de junio 2008 - 00:00

Zapatero liberó a la fuerza las rutas copadas por piquetes de transportistas

Hubo incidentes en los operativos para despejar las rutas. (Foto: www.elpais.com)
Hubo incidentes en los operativos para despejar las rutas. (Foto: www.elpais.com)
El gobierno español reaccionó hoy con mano dura en el tercer día consecutivo de paro de transportistas y ordenó despejar las rutas colapsadas por camioneros y manifestaciones de pescadores, a través de un operativo especial con incidentes y un saldo provisional de 60 detenidos, según cifras oficiales.

En este clima de tensión, los transportistas de carga en paro volvieron a rechazar las 54 medidas de ayuda ofrecidas por el Ejecutivo del presidente José Luis Rodríguez Zapatero, y anunciaron que continuarán en huelga por tiempo indefinido.

Por su parte, el gobierno español dio por finalizada la negociación tras alcanzar un acuerdo con el resto del sector, que representa al 88% de los transportistas, y que no apoyó la huelga.

Al término de la reunión, la Ministra de Fomento, Magdalena Alvarez, afirmó -en declaraciones a la radio Cadena Ser- que los huelguistas asumen la postura "más cómoda" porque disfrutarán de las medidas acordadas pero no se han movido ni un centímetro de su postura inicial.

En un comunicado, la principal patronal que convocó el paro, Fenadismer, asegura que no firmará un acuerdo si el gobierno no garantiza un sistema de "tarifa mínima" de servicios para que nadie pueda trabajar por debajo de los costes.

Fenadismer afirma que la situación actual es "reflejo del enfrentamiento entre una elite de grandes empresarios y grupos económicos que quieren continuar abusando y especulando, y a los que el Gobierno parece hasta ahora estar de su lado, y una enorme multitud de pequeños y medianos transportistas que claman por poder sobrevivir".

El otro sector que alcanzó un acuerdo parcial con el gobierno es el de los pescadores de bajura, a quienes se les ofreció 19 millones de euros de ayudas directas, que la Unión Europea (UE), acepta para casos excepcionales.

Esta previsto que estos pescadores vuelvan a la actividad, mientras continúa el paro de la pesca de altura -aguas lejanas-.

En el tercer día consecutivo de huelga, el gobierno del presidente José Luis Rodríguez Zapatero, quien enfrenta su primer gran conflicto social, desplegó más de 25.000 agentes de seguridad para despejar el escenario de las protestas de los transportistas de carga y pescadores, que reclaman ayudas urgentes para afrontar la crisis que atraviesan por el alza de precios de los combustibles.

Las fuerzas de seguridad "actuarán con contundencia y firmeza" para hacer cumplir la ley y garantizar la libre circulación de los ciudadanos y distribución de productos básicos, anunció el ministro del Interior español, Alfredo Pérez Rubalcaba en conferencia de prensa.

Rubalcaba explicó que la decisión del Ejecutivo es aplicar "sanciones, multas y detenciones" a quienes quieran "atentar contra el orden público", y aclaró que eso afecta a los "piquetes", medidas de protesta que consideró "ilegales".

El paro de los transportistas, que se sumó al de los pescadores, está provocando problemas de abastecimiento de productos frescos en los mercados mayoristas, gasolina en las estaciones de servicio, y de suministros en la industria automotriz. Las empresas SEAT y General Motors se ha planteado incluso la posibilidad de realizar expedientes de regularización laboral, al verse obligados a detener la producción.

La Guardia Civil y Policía Nacional recibieron estrictas instrucciones: "impedir que se altere la vida normal de los ciudadanos y garantizar el transporte de los alimentos, combustibles y medicinas", explicó Rubalcaba.

El conflicto se agravó ayer con la muerte de un huelguista español, atropellado en un piquete informativo en las puertas del mercado de abasto de Granada, episodio similar al que se vivió en Portugal, donde murió otro camionero en huelga. Otro camionero resultó herido de gravedad esta madrugada -con quemaduras en el 60% de su cuerpo-cuando su camión se prendió fuego mientras dormía en su interior, a raíz de un incendio que, según las primeras investigaciones, fue intencional y afectó a otros tres camiones en un polígono de Alicante.

Lejos de aplacarse la tensión, después del anuncio oficial se produjeron graves enfrentamientos en Sevilla, en el sur de España, donde pescadores procedentes de Huelva y Cádiz, que se habían concentrado frente al parlamento andaluz, fueron reprimidos por la policía. El saldo fue de al menos 13 heridos, entre pescadores y agentes de seguridad, uno de los cuales se encuentra grave, según las primeras informaciones.

Asimismo, en Almería, la policía reprimió con porras y balas de goma una manifestación de agricultores que reclamaban rebajas fiscales ante la subida de los precios de los carburantes ante la Delegación de Hacienda del gobierno, y 21 personas resultaron heridas.

Otros incidentes protagonizados por pescadores tuvieron lugar en Santiago de Compostela, mientras dos transportistas resultaron heridos en Tarragona, Cataluña.

Al final de la tercera jornada de huelga ya no quedaban rutas cortadas. El cruce fronterizo de España con Francia en el noreste del país, La Jonquera (en Girona), que permanecía bloqueado desde el lunes para el paso de camiones -más de 3.000 transportes se acumularon en la frontera- fue el primero que la policía reabrió por la fuerza, sin que se produjeran incidentes importantes.

Al caer la tarde, también quedó liberado el paso fronterizo de Irún, entre el País Vasco y Francia. No obstante, durante varias horas continuaron las marchas lentas que provocaron importantes embotellamientos en la circunvalación de acceso a Barcelona, y Madrid.

Rubalcaba dio una primera cifra provisional de 51 camioneros detenidos por alterar el orden público y resistir a la autoridad, 31 de ellos durante el despeje de la autopista A-1 que bloqueaba el acceso a Madrid. El número de detenidos fue elevado más tarde a 60 en todo el país, según datos del Ministerio del Interior.

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