4 de marzo 2008 - 00:00

Zapatero se impuso en el último debate antes de elecciones

Zapatero se impuso en el último debate antes de elecciones
Madrid (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Los dos principales candidatos en las elecciones del domingo, el socialista y jefe del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el líder conservador Mariano Rajoy, protagonizaron ayer un vibrante debate en el que expusieron sus visiones contrapuestas de cómo gobernar España. Los primeros sondeos ofrecidos por canales privados de televisión daban por vencedor en el duelo dialéctico al actual mandatario.

A seis días de los comicios, con las últimas encuestas que indican una tendencia favorable a los socialistas de hasta cuatro puntos, los dos aspirantes repasaron, y chocaron, en una amplio abanico de temas desde el precio de las papas hasta la lucha contra ETA y la gestión de la inmigración.

El debate, en el que se repetía escenario, y prácticamente indumentaria, por parte de los dos contrincantes -trajes oscuros, corbata azul a rayas el candidato socialista, granate, el «popular»-, tuvo mayor intensidad y proyección de futuro que el primero, aunque el pasado, en forma de Guerra de Irak y atentados del 11 de marzo de 2004, también estuvo presente.

Zapatero abrió el fuego con una exposición inicial de sus principales propuestas.

Armado con lo que presentó como «El libro blanco» de sus cifras, señaló la creación de dos millones de empleos, la mitad para mujeres, con el objetivo final del pleno empleo y la plena igualdad, en un país «que alcance las cuotas de educación, de cultura que se merece una gran potencia como es España».

Hizo hincapié en la profundización de las medidas de ámbito social adoptadas, como la ley de la dependencia, y en la suba de las pensiones mínimas y «otro 30% el salario mínimo, hasta alcanzar los 800 euros (1.200 dólares)».

Rajoy recurrió a la economía para armar su réplica y asegurar que después de cuatro años de gobierno socialista hay «un gran número de españoles que no lo están pasando bien» y tienen que «apretar el cinturón para llegar a final de mes».

En este punto, la suba de la inflación derivó en un enconado debate en torno al precio de las verduras, la leche y el pan.

  • Inmigración

    También fue encendido el apartado de la inmigración, en el que Rajoy sostuvo que «hay que poner orden y control» para que «los derechos de los españoles no se vean afectados» y afirmó que la actual política «no se puede mantener».

    «Hay muchas personas que se pueden ver perjudicadas y se ven perjudicadas» a causa de ello, agregó Rajoy, que dijo que la inmigración tiene que ser «legal, con contrato y con integración», y de cara al futuro defendió «expulsar a los que delinquen, aunque lleven cinco años en España, prohibir por ley las regularizaciones masivas y crear una agencia de empleo».

    El tono subió cuando les tocó el turno al terrorismo y a la lucha contra ETA, que centró gran parte de la dura oposición ejercida por el Partido Popular (PP) de Rajoy en esta legislatura, en la que acusó a Zapatero de mentir a los españoles sobre el fallido proceso de negociación con la banda terrorista que persigue por las armas la independencia del País Vasco.

    La Guerra de Irak -la retirada de las tropas de ese país fue la primera decisión que tomó Zapatero tras ganar las elecciones de marzo de 2004- y los atentados yihadistas cometidos tres días antes de los comicios, también fueron motivo de fuertes reproches.

    Zapatero dijo que los « populares» deberían pedir perdón a los españoles por su actitud entre el 11 y el 14 de marzo de 2004, cuando se atribuyeron a ETA los atentados contra los cuatro trenes de Madrid que conmocionaron a la sociedad española.

    «Da la sensación de que quiere volver a ganar las elecciones por Irak y por el 11-M», replicó Rajoy.
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