Puja por Resistencia: volver a Fase 1 o blindar flexibilización

Nacional

El aumento de casos de coronavirus en la capital chaqueña potenció las desaveniencias entre el intendente Gustavo Martínez y el Gobierno de Jorge Capitanich, y visibilizó la encrucijada frente a la necesidad de evitar derrumbe económico. Corrientes fija aislamiento obligatorio para quienes crucen a Resistencia a trabajar.

En medio de una escalada en los contagios, la ciudad de Resistencia se convirtió en terreno de pulseada entre el reclamo del intendente Gustavo Martínez de volver desde el próximo lunes a la Fase 1 de la cuarentena “para evitar una tragedia” y el peso sobre los hombros del gobernador Jorge Capitanich de intentar sostener una senda de flexibilización de actividades hasta ahora acotada, para evitar un mayor derrumbe de la economía chaqueña aunque con el desafío de maximizar la vigilancia epidemiológica.

Son las tensiones que la dinámica del Covid-19 también imprime a las relaciones interjurisdiccionales en otros puntos del país. El caso más emblemático se ancla en las desaveniencias entre Axel Kicillof e intendentes del Conurbano con Horacio Rodríguez Larreta, tras las últimas flexibilizaciones porteñas. El caso cordobés es diferente: días atrás el gobernador Juan Schiaretti y el intendente capitalino Martín Llaryrora coincidieron en la conveniencia de volver a la fase 3 de la cuarentena, ante el registro de 55 casos de coronavirus en 72 horas.

En tierra chaqueña, Martínez reclamó este jueves retroceder desde el próximo lunes -y por 15 días- a la fase 1 del aislamiento obligatorio, en una provincia que hoy transita la fase 4.Llegó el momento de tomar medidas que nos vuelvan a la fase 1; tenemos que hacer después del 24 de mayo 15 días de cuarentena estricta, y pensar desde lo municipal y provincial cuáles son las acciones mínimas a llevar adelante”, enfatizó.

La arenga -vía un video difundido por redes sociales- tuvo en rigor como destinario al también peronista Capitanich, ya que es el gobernador quien debe aprobar la medida, en el marco de una estrategia epidemiológica provincial.

Pero el telón de fondo es a priori incómodo para un trabajo conjunto aceitado, a partir de la relación tensa entre esos dos de los tres dirigentes centrales del PJ chaqueño (el tercero es el exmandatario y hoy embajador en Paraguay Domingo Peppo).

Capitanich ya había sembrado postura el miércoles, al asegurar -en declaraciones a La Red- que “el tema de la discusión no es si se vuelve o no a fases” y que “esa es una discusión cerrada”. “Es un problema que lo tenemos que visualizar en términos de modelos de convivencia con el Covid-19”, dijo, además de considerar que la cuarentena “deberá seguir por lo menos hasta agosto”.

En esa línea, desde el entorno de Capitanich aseguraron este jueves a Ambito que analizaban la adopción de medidas en pos de “una cuarentena administrada con inteligencia y compromiso ciudadano”, con el uso de “herramientas de inteligencia artificial”.

No se trabajará más por fases, sino de manera administrada”, dijeron, y remarcaron que si bien “se busca que la administración reduzca los flujos de circulación a la mínima expresión”, hay una “realidad” que es que “los sectores profesionales de comercio necesitan trabajar, y deben poder hacerlo con el menor riesgo posible”.

El balance local del Covid-19 es preocupante: hasta este jueves Chaco registra 694 casos confirmados -el 90% en la Región Metropolitana- y 38 muertos.

Ese escenario dibuja semejanzas con otras ciudades grandes con focos de contagios, por las tensiones con jurisdicciones vecinas.En esa línea, el Gobierno del radical Gustavo Valdés decidió que desde el próximo lunes todo correntino que cruce a trabajar a Resistencia deberá hacer cuarentena obligatoria al regresar, para ser quebrada sólo en el momento de volver a viajar a la capital chaqueña.

Y puertas adentro de Chaco, la codirectora de Epidemiología de Chaco, Antonieta Cayré, recomendó “a las personas que viven en el interior de la provincia” que “si no es extremadamente necesario” no viajen a Resistencia.

En paralelo, en tierra cordobesa un creciente grupo de intendentes decidió profundizar los controles en pos de desalentar la llegada de vecinos de la capital cordobesa, tras la acumulación de contagios en la capital provincial.

“Tratamos que los comerciantes desinfecten todo lo que traen, y hacemos concientización para que la gente evite ir a Córdoba, salvo que sea un caso de urgencia”, dijo por caso Gustavo Brandán (Colonia Caroya), en diálogo con Cadena 3. Este jueves el ministro de Seguridad provincial, Alfonso Mosquera, enfatizó que los intendentes no tienen facultades para cerrar los accesos a sus localidades para evitar contagios foráneos, aunque sí para exigir el cumplimiento de la debida cuarentena.

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