Canopy Growth Corporation es una compañía canadiense fundada en 2013 dedicada a la producción e industrialización de cannabis, tanto para fines recreativos como medicinales. La empresa fue la primera de su sector en cotizar en la Bolsa de Toronto y también en Nueva York. En agosto pasado hizo el anuncio formal de su llegada a la Argentina.
A pesar de ser uno de las gigantes en el negocio global del cannabis, su objetivo en Argentina es más modesto. Por ahora apunta a desarrollar proyectos para avanzar en la educación y en la investigación sobre el uso de cannabis medicinal. Su carta de presentación fue un acuerdo de cooperación con la Universidad de Buenos Aires para desarrollar programas de educación médica en cannabis medicinal.
La firma designó a Marcelo Duerto, un ex Accenture, como Country Manager para Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia. En una entrevista con Ámbito Financiero, el directivo de la multinacional valuada en más de u$s10.000 millones, detalló los planes de la compañía en la Argentina.
Periodista: ¿Cómo es el plan de expansión de Canopy Growth Corporation en la región?
Marcelo Duerto: Canopy arrancó su expansión en América latina en enero de 2018. Empezó primero con Brasil, después con Chile, Colombia, México, Perú. Y ahora Argentina, que es el más nuevito de los países donde está Canopy.
P.: ¿Por qué Argentina llega recién ahora, tiene que ver con las demoras en la legislación?
M.D.: Tiene que ver un poco con la legislación y otro poco en cómo se fue conformando el mapa de inversiones. Por ejemplo, Colombia es un país que está habilitando mucho todo lo que tiene que ver con el cultivo. Chile está bastante avanzado desde el punto de vista de los estudios clínicos, es por eso que por allí se empezó a armar el rompecabezas en la región. La apuesta en cada país es decir: hay una legislación, entonces estamos ahí para acompañar la evolución de esa legislación.
P.: ¿Cuál es el foco de Canopy hoy en la región y en Argentina en particular?
M.D.: Hoy nuestro foco está en la educación y la ciencia. Es un esquema similar en todos los países. Tratamos de hacer acuerdos con universidades o con entidades educativas y tratamos de desarrollar estudios clínicos. Creemos que hace falta educar, porque existe un estigma muy fuerte sobre la industria del cannabis y creemos que con la educación eso se puede corregir. Y sobre todo no solamente educar al médico, sino a cualquier profesional de salud, a los periodistas, a los funcionarios, a la sociedad en general. Hay un mito de que el cannabis cura todo, cuando en realidad es una medicina que por haber estado prohibida durante tanto tiempo no tiene mucha demostración clínica dura. Hay mucho dato empírico, mucho estudio que se estuvo haciendo, pero creo que ahora empieza la etapa del estudio clínico-farmacéutico para demostrar la eficacia del medicamento.
P.: ¿Cuáles son las líneas de negocios de Canopy a nivel global?
M.D.: Canopy tiene varias líneas de negocios. Una es el uso recreativo de cannabis, sólo vigente en Canadá. Pero en América Latina nos enfocamos sólo al uso medicinal. A partir del cáñamo puede haber otra línea de productos, como bebidas por ejemplo, pero hoy por hoy no hay muchos países que lo tengan regulado, tal vez Perú. Canadá está por sacar una regulación para autorizar productos con CBD, que no es un psicoactivo. Hay una perspectiva de que muchos negocios del consumo masivo van a formar parte de un nuevo segmento sobre esta industria.
P.: ¿Cómo proyectan funcionar en Argentina en el segmento medicinal? ¿Serán productores o importadores?
M.D.: Dependerá de cómo evolucione la regulación. Lo que queremos es acompañar la evolución de la regulación. Hoy esa regulación está acotada a la investigación para lo que es epilepsia refractaria. Y si se cultiva sólo se permite que sea para esa investigación. Hoy no se puede comercializar el cannabis medicinal en Argentina. Salvo por lo que se llama el circuito RAEM, que es el circuito alternativo que lo tiene que originar una persona con una receta de un médico para poder solicitar la importación de un producto porque su enfermedad no está siendo atendida por ningún producto registrado en el país. Ese canal de comercialización existe pero es mínimo. Por eso, es prematuro aún pensar si vamos a cultivar o no, si vamos a producir o no. Lo primero es acompañar la legislación y educar, traer evidencia, y creemos que a partir de eso naturalmente la regulación va a ir evolucionando hasta incorporar otras enfermedades, y tal vez en algún momento se piense en producir en el mismo país.
P.: ¿Cómo tienen organizada la producción en Canadá?
M.D.: En Canadá tenemos producción propia y de terceros, lo que se llama indoor y outdoor. Y también tenemos todo el proceso de extracción de la resina y la producción del producto final en cápsulas o aceites.
P.: ¿Podrían replicar ese esquema en la región?
M.D.: En América Latina estamos en Colombia, donde estamos construyendo una planta de 126 hectáreas donde vamos a concentrar la producción latinoamericana, con la misma calidad y la misma genética de Canadá. Desde allí pensamos abastecer al resto de la región. Ese es nuestro foco hoy. En América Latina tenemos invertidos 150 millones de dólares, mucho de esa suma está en la fábrica en Colombia, otro foco está en los desarrollo de estudios clínicos que se hacen desde Chile, y el resto de la inversión va a los otros países en lo que tiene que ver con cursos e investigación científica.
Primer paso, en la UBA
El desembarco de Canopy Growth Corporation en Argentina se concretó a través de su división médica internacional, Spectrum Therapeutics. Atiende a más de 100.000 pacientes en todo el mundo y opera en más 15 países en cinco continentes, haciendo foco en elevar el estándar de atención para pacientes con necesidades médicas no cubiertas. Considerado el cuarto mercado potencial más grande de América Latina, Argentina es el quinto país de la región donde Spectrum Therapeutics fomentará sus actividades educativas en esta importante fase inicial de desarrollo del mercado. El primer paso en Argentina fue un acuerdo con UBATEC, Unidad de Vinculación Tecnológica que depende, entre otros, de la Universidad de Buenos Aires, para avanzar en la educación y la investigación sobre el cannabis medicinal en el país.
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