Tendencia en consumo de café: vender experiencias por la ventana

Negocios

Por la pandemia, el sector debió analizar las necesidades del nuevo consumo, adaptándose, creando opciones.

A principios de la década del 2000, nace en Seattle, en la costa oeste de los Estados Unidos, la denominada tercera ola del café y la milenaria bebida comienza a ser tratada según su origen, calidad y método de preparación.

Así, el café de especialidad es la culminación de una cadena perfecta que comienza con la selección de granos verdes de calidad, tostados artesanalmente, molidos con precisión quirúrgica y preparados en máquinas impolutas, generalmente italianas, por un profesional de la materia, el ya famoso barista.

Ahora, nuestro sector no vende productos, vende experiencias. Y el café es una experiencia. En síntesis, que el café sea rico, solo mejora la excusa para reunirnos: con un café nos reencontramos, nos enamoramos, nos asociamos, planeamos viajes y reímos. También nos separamos, nos peleamos y a veces lloramos.

El 19 de marzo del año pasado, las cafeterías de Buenos Aires quedaron en silencio, seguirían las de todo el país, las de siempre y las de ahora. En ese momento nadie dudó que era necesario. Los meses pasaron y a la históricamente complicada economía argentina, se le sumó una pandemia que puso en jaque al sector, sin ser una excepción a la gran mayoría de industrias.

Entonces, si no vendemos productos, vendemos momentos memorables, si el café era la excusa para reunirse, la gran pregunta que surge es ¿cómo vender experiencias por la ventana?

Las tendencias se adelantaron, eficiencia, delivery y llegar a la casa del consumidor ya no era un diferencial, era una obligación. Luego, llegó el take away obligatorio, o dicho de otra manera, vender café para llevar, con lo que eso representa en términos de cambios de reglas de juego.

El sector debió analizar las necesidades del nuevo consumo, adaptándose, creando opciones. El cuidarnos entre todos cumpliendo protocolos, pasó a ser una impensada ventaja competitiva y, paradójicamente, estar “cerca” del cliente una necesidad.

La sonrisa, aquella que caracteriza a una buena cafetería, ahora es con los ojos, y aunque en vasos descartables, el café, aún con más pasión.

La imparable tendencia del café de especialidad incluso tuvo aperturas a lo largo del año 2020, marcas que nacieron en cuarentena entendiendo que aunque durísimo, vale la pena emprender. Por otro lado, lamentablemente hubo cierres, solo quien puso todo su corazón en un proyecto entenderá el dolor de bajar una persiana. Ahora es momento de tirar todos para el mismo lado, de ayudarnos entre colegas y defender a tu lugar.

Hoy más que nunca, tu cafetería te necesita, tus clientes te necesitan. Hoy más que nunca, gracias por venir.

(*) Fundador Alex Coffee Roasters

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