La crisis que atraviesa la vitivinicultura argentina sigue sumando episodios concretos y ya no se limita a casos aislados. Luego del concurso preventivo de Bodega Norton y de las dificultades financieras que enfrenta Bodegas Bianchi, ahora Casa Montes, una bodega tradicional de San Juan, quedó expuesta por embargos en sus cuentas bancarias y más de 180 cheques rechazados, en un contexto marcado por la falta de liquidez y el deterioro del negocio en distintas regiones productivas.
Cheques rechazados y embargos: una bodega sanjuanina se suma a la lista de firmas en crisis
Casa Montes acumula más de 180 cheques impagos y deudas con el Banco Nación, en un contexto de fuerte deterioro del negocio del vino en el mercado local y externo.
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Bodegas Bianchi acumula cheques rechazados por más de $1.000 millones y negocia con proveedores
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La empresa, dueña de marcas como Ampakama, Fuego Negro, Baltazar y Alzamora, acumula cheques impagos por más de $300 millones, según registros del Banco Central. A ese cuadro se suma una deuda superior a los $500 millones con el Banco Nación, actualmente clasificada en situación 4, un nivel que refleja un riesgo elevado de incumplimiento y limita el acceso al crédito.
Desde la bodega explicaron que el embargo sobre sus cuentas estuvo vinculado a demoras administrativas en la adhesión a un plan de pagos impositivo con ARCA y aseguraron que cerca del 80% de los compromisos ya fue cancelado. Sin embargo, esa normalización todavía no aparece reflejada en los registros oficiales, lo que mantiene visible la fragilidad financiera de la firma.
Un patrón que deja de ser excepcional
Más allá del caso puntual, en el sector vitivinícola reconocen que los problemas de caja comenzaron a generalizarse. Durante 2025, muchas bodegas quedaron atrapadas en una combinación adversa: subas sostenidas de los costos productivos, caída del consumo interno y exportaciones en niveles históricamente bajos. El resultado fue un fuerte golpe al capital de trabajo y un aumento de los atrasos en la cadena de pagos.
Las ventas externas de vino cerraron el año pasado en torno a los u$s661 millones, el registro más bajo de la última década, mientras que el mercado interno mostró una contracción cercana al 17% interanual en los últimos meses del año. Ese retroceso se dio en paralelo a un fuerte aumento de los costos en uva, energía, logística y financiamiento, que muchas bodegas no lograron trasladar a precios sin perder volumen.
El encarecimiento de la materia prima, el mayor costo financiero y un tipo de cambio que acota la rentabilidad exportadora redujeron el margen de maniobra de las empresas. En ese escenario, los atrasos en los pagos a proveedores, la acumulación de cheques rechazados y las tensiones con entidades financieras comenzaron a aparecer como señales tempranas de desequilibrios más profundos.
Los antecedentes recientes refuerzan esa lectura. Norton llegó al concurso preventivo con pasivos superiores a u$s30 millones y más de un centenar de cheques rechazados, mientras que Bodegas Bianchi acumuló incumplimientos por encima de los $1.000 millones y recurrió a la venta de activos para sostener su operación. En el mercado advierten que, sin una mejora en el flujo del negocio, ya sea por una recuperación del consumo, un repunte exportador o alivios en costos e impuestos, podrían aparecer nuevos casos en bodegas medianas y grandes, con impacto directo sobre productores primarios, contratistas y proveedores de insumos.
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