26 de enero 2026 - 15:48

Vinos: "La industria necesita una baja de impuestos para mejorar la competitividad", según Bodegas de Argentina

La caída del consumo mundial de vino, con eje en Estados Unidos, principal mercado externo para Argentina, golpea a las exportaciones nacionales.

La industria vitivinícola argentina espera que el contexto doméstico e internacional se estabilicen en 2026.

La industria vitivinícola argentina espera que el contexto doméstico e internacional se estabilicen en 2026.

La industria del vino en Argentina atraviesa uno de sus momentos más críticos. El consumo interno retrocede en forma sostenida y las exportaciones están en su nivel más bajo en casi dos décadas.

Si bien la caída de la demanda es un fenómeno global, esta tendencia se hizo más visible en Estados Unidos. Ese país representa el principal destino de los vinos nacionales y su caída arrastra las ventas argentinas.

A las dificultades externas que enfrentan las bodegas argentinas que exportan se suman los problemas internos de competitividad. La industria vitivinícola argentina enfrentó durante 2024 y 2025 un fuerte incremento de costos en dólares, que erosionó su rentabilidad.

“Hoy hay mayor previsibilidad y menos incertidumbre, pero los márgenes se achicaron mucho. Como no se observa una mejora de competitividad vía tipo de cambio, se necesita una baja de impuestos nacionales, provinciales y municipales”, explicó Ramiro Barrios, gerente de exportaciones de la cámara Bodegas de Argentina en diálogo con Ámbito.

Respecto del frente externo, comentó: “El consumo de vino a nivel internacional viene mostrando una caída, y en el caso de Estados Unidos, nuestro principal mercado, los estudios que se vienen publicando muestran que es un fenómeno multicausal”.

El mercado estadounidense representa una porción creciente de las exportaciones nacionales, especialmente de vino fraccionado de gama media y alta, por lo que cualquier modificación en su dinámica tiene efectos directos sobre la industria local.

Uno de los factores centrales detrás de esta tendencia también se replica, a su manera, en el mercado interno argentino: el contexto económico. “La inflación y el aumento de tasas encarecieron el costo de vida en Estados Unidos, y muchos consumidores hoy tienen menos capacidad de ahorro, por lo que destinan menos dinero al ocio y a productos que no son de primera necesidad, como el vino”, señaló Barrios.

El auge de bebidas alternativas al vino

A este escenario se suma una creciente competencia de bebidas alternativas. “Existen otros productos que compiten con el vino en los momentos de esparcimiento, como los ready to drink o las bebidas con base de marihuana”, detalló el ejecutivo.

Este fenómeno se intensifica entre los consumidores más jóvenes, que además incorporaron nuevas formas de entretenimiento alejadas del consumo de alcohol. “Hoy muchas personas, sobre todo los más jóvenes, pasan su tiempo en actividades como el gaming, algo que no tenía el peso actual hace algunos años”, agregó.

Los cambios en los hábitos de consumo también están atravesados por una tendencia global hacia la moderación. El concepto de bienestar y salud ganó espacio en la agenda pública y privada. “Hay una tendencia al consumo moderado de alcohol, impulsada por esta idea de well being (bienestar) y por agendas gubernamentales, no solo en Estados Unidos, sino también en Canadá y a nivel de organismos internacionales, que asocian el consumo de alcohol con ciertas dolencias”, explicó Barrios.

En este contexto, las nuevas generaciones juegan un rol clave. “La generación Z consume menos vino que lo que consumían los millennials o los Gen Xers a esa misma edad”, afirmó el gerente de exportaciones de Bodegas de Argentina.

Esta diferencia generacional consolida una tendencia de largo plazo que impacta especialmente en mercados maduros como el estadounidense, donde el recambio de consumidores no está garantizando niveles similares de demanda.

La caída del consumo en Estados Unidos no solo afecta a los productores locales, sino también al comercio internacional. “Genera menos ventas, más stock en los distribuidores y, en consecuencia, menos exportaciones en los países productores”, advirtió Barrios.

Para Argentina, este fenómeno explica buena parte de la retracción de los envíos al exterior durante 2025, pese a algunos repuntes puntuales en determinados meses en algunas categorías específicas, sobre todo en vino fraccionado.

De todos modos, la caída del consumo en Estados Unidos parece haber tocado un piso. Al menos así lo refleja el informe “Situación de la industria del vino 2026 en Estados Unidos”, publicado por la división de vinos de Silicon Valley Bank.

“Si bien 2026 seguirá siendo un año difícil, el sector al menos se acerca a un punto de estabilización. La recuperación posterior favorecerá a quienes ya implementan estrategias orientadas al consumidor y al mercado externo”, expresa el informe.

El problema de los costos internos

La combinación de caída del mercado interno, menor demanda externa y presión sobre los costos coloca al sector en una situación delicada.

“Es necesario trabajar muy fuerte en eficiencia, mejorar márgenes, discontinuar líneas que no aportan contribución positiva y poner el foco en la parte comercial y en exportaciones”, planteó Barrios, marcando una hoja de ruta que algunas bodegas ya comenzaron a transitar.

Además, respecto del panorama actual y las asignaturas pendientes, destacó: “Hoy hay mayor previsibilidad y menos incertidumbre, pero los márgenes se achicaron mucho. Como no se observa una mejora de competitividad vía tipo de cambio, se necesita una baja de impuestos nacionales, provinciales y municipales”.

Durante 2025, las ventas externas totales del sector totalizaron u$s661 millones, con un volumen exportado de 1,9 millones de hectolitros, marcando el nivel más bajo desde 2009 en valor y desde 2004 en volumen.

De cara a 2026, las expectativas son moderadas. “Estas son tendencias de largo plazo y probablemente no cambien demasiado este año”, advirtió. Sin embargo, también aparecen oportunidades, según Barrios.

Durante 2025, Argentina logró crecer en algunos mercados específicos, como Canadá, donde ciertos monopolios redujeron la compra de vinos estadounidenses, abriendo espacio para otros orígenes, explicó.

Por otro lado, América latina también surge como una región con potencial para compensar parcialmente la debilidad del mercado norteamericano. El mercado de Brasil es uno de los grandes objetivos en la región.

“Va a ser un año duro y difícil, pero hay que salir a buscar las oportunidades, enfocarse en los mercados con crecimiento y trabajar mucho en competitividad y eficiencia”, resumió Barrios.

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