La mayoría de las personas adultas pasamos la mitad o más de nuestra vida consciente trabajando. No es para nada menor, por lo tanto, preguntarnos cuál es el uso que le estamos dando a este tiempo y cómo impacta en nuestras vidas. La satisfacción con el trabajo, entendida como una sensación positiva asociada al valor y el sentido del trabajo, es un aspecto fundamental del bienestar de las personas y de las organizaciones.
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La importancia de la satisfacción en el trabajo para las personas y las empresas
La satisfacción con el trabajo, entendida como una sensación positiva asociada al valor y el sentido del trabajo, es un aspecto fundamental del bienestar de las personas y de las organizaciones.
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Tomar conciencia de la relevancia del trabajo en nuestro proyecto de vida es indispensable para aumentar nuestra felicidad, y también la de los colaboradores de las organizaciones en las que nos desempeñamos.
A nivel personal, un estudio de Cibele Satuf y sus colaboradores en Portugal ha mostrado que la satisfacción con el trabajo está fuertemente correlacionada con la felicidad, la salud emocional y la autoestima. Asimismo, existen correlaciones, aunque más débiles, con la salud física.
Mientras tanto, una investigación de David Harrison, Daniel Newman y Philip Roth ha evidenciado la importancia de la satisfacción con el trabajo para las organizaciones. La satisfacción con el trabajo y el compromiso con la organización son las dos variables que mejor predicen la buena performance de los empleados. Quienes tienen índices altos en la medición de estas dos variables tienden a tener mejor rendimiento focal y contextual, faltan menos al trabajo, son más puntuales y tienden a renunciar menos.
¿Pero qué determina la satisfacción con el trabajo? En un trabajo muy reconocido, Wexley y otros señalaron que la satisfacción depende del encuentro entre las expectativas acerca del entorno laboral y la realidad de ese entorno. Las expectativas vienen modeladas por los valores, la experiencia y el grupo de referencia con el que se compara cada persona, mientras que el entorno real está determinado por la compensación, la seguridad laboral, el potencial de crecimiento en la organización, el tipo de trabajo, el estilo del management y la actitud de los colegas.
El buen management debe ser consciente de cómo puede incidir en estas variables. Algunas están más atadas al contexto que otras (la compensación depende de la rentabilidad, que depende también del mercado). Pero dos muy importantes, porque están dentro del control del management, son la selección y formación del equipo y el estilo de liderazgo.
Elegir a personas cuyos talentos, valores e intereses estén alineados con la organización es una condición necesaria, pero no suficiente. Si no tenemos personas cuyas expectativas y capacidades coincidan con lo que la organización les puede ofrecer y con lo que va a esperar de ellas, es imposible hacer un equipo ganador. Pero una vez que contamos con estas personas hay que trabajar para que tengan motivación, funciones y metas claras, aspectos fundamentales que transforman a un grupo en un equipo.
En cuanto al estilo del liderazgo, un estudio de Ebrahim Al Khajek mostró que el liderazgo transformacional incide mucho más en la satisfacción con el trabajo que el liderazgo transaccional. El primero se enfoca en inspirar y capacitar a las personas para que alcancen su máximo potencial, mientras que el segundo transaccional se enfoca en intercambiar recompensas o castigos por desempeño.
Tomar conciencia de la relevancia del trabajo en nuestro proyecto de vida es indispensable para aumentar nuestra felicidad, y también la de los colaboradores de las organizaciones en las que nos desempeñamos.
Director asociado de Glue Executive Search
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