1 de septiembre 2026 - 15:47

La industria local del vino trabaja en una agenda de medidas para mejorar su competitividad

La principal cámara del sector busca convertir cada problema en acciones específicas, que involucran tanto a los privados como a los poderes públicos. En paralelo, las bodegas adaptan espontáneamente su estrategia comercial frente a un contexto desafiante.

Algunas bodegas comenzaron a embotellar parte de sus vinos en destino, para reducir costos logísticos.

Algunas bodegas comenzaron a embotellar parte de sus vinos en destino, para reducir costos logísticos.

Ante un escenario de costos crecientes y mayor presión competitiva, la industria vitivinícola argentina va adaptando su estrategia productiva para no seguir perdiendo terreno en los mercados, tanto local como externo.

Mientras algunas bodegas van moldeando sus prácticas comerciales de manera espontánea para surfear la ola, por otro lado la cámara Bodegas de Argentina (BdA) acaba de formalizar una agenda de gestión con pedidos concretos al Gobierno.

Una de las estrategias que ya aplican algunas empresas consiste en dejar de embotellar una parte de sus productos en el país y exportar vino a granel para fraccionarlo en el país de destino, como una forma de reducir los altos costos de logística.

“Se está dando el fenómeno de que muchas bodegas en el segmento de precios más accesibles, de entry level, están mandando vino a granel y hacen el embotellado en destino para bajar costos, poder ofrecer mejores precios y ser más competitivos en ese segmento”, explicó Magdalena Pesce, de Wines of Argentina (WofA), en declaraciones a Ámbito.

Exportaciones de vino: qué dicen las cifras oficiales

Según el informe de Comercialización de Vinos y Mostos - Mercado Externo, elaborado por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) con datos provisorios a julio de 2026, el fenómeno descrito por Pesce se refleja con claridad en las cifras del acumulado enero-julio: mientras las exportaciones de vino a granel crecieron 46,1% en volumen respecto de igual período de 2025, hasta alcanzar 350.592 hectolitros, las de vino fraccionado cayeron 4,4%, a 803.255 hectolitros.

El desempeño dispar entre ambas modalidades explica que el volumen total exportado de vino haya crecido 6,8% en los primeros siete meses del año, hasta 1.153.847 hectolitros, pese a la retracción del segmento embotellado, que históricamente concentra mayor valor agregado.

En términos de facturación, sin embargo, la tendencia se invierte. El valor FOB total de las exportaciones de vino cayó 3,5% en el acumulado, a 361,8 millones de dólares, arrastrado por la caída de 5,1% en el fraccionado (334,1 millones), que apenas compensa el alza de 19,9% en el granel (27,7 millones).

El precio medio general de exportación bajó de 3,47 a 3,14 dólares por litro (-9,7%), reflejo directo del mayor peso relativo del granel, cuyo precio promedio (0,79 dólares por litro) es muy inferior al del fraccionado (4,16 dólares por litro).

En julio, tomado como mes puntual, el vino total exportado cayó 28,7% en la comparación interanual, con una retracción más pronunciada en fraccionado (-33,9%) frente a una caída menor en granel (-1,2%).

Bodegas: una agenda con cinco frentes

Frente a este escenario, Bodegas de Argentina consolidó una agenda estratégica de competitividad para acompañar a la cadena vitivinícola, según un comunicado difundido por la entidad.

La Cámara identificó cinco frentes de trabajo prioritarios: logística y comercio exterior, financiamiento, costos regulatorios, tributarios y de servicios, empleo y formación de talento, y condiciones de infraestructura, conectividad y enoturismo.

En el plano del comercio exterior -el que mejor explica el giro hacia el vino a granel-, la entidad destacó que trabaja en propuestas para facilitar la operatoria aduanera, reducir obstáculos logísticos, mejorar los reintegros a las exportaciones y fortalecer la presencia del vino argentino en los acuerdos comerciales internacionales.

También analiza alternativas para atenuar el impacto de las interrupciones en corredores estratégicos utilizados para llegar a los mercados externos.

El acceso al crédito es otro de los ejes centrales de la agenda. La Cámara informó que está relevando las necesidades de financiamiento de bodegas y empresas de la cadena, con foco en capital de trabajo, eficiencia, reconversión productiva, innovación y tecnología, con el objetivo de promover herramientas financieras adaptadas a los ciclos propios de la actividad.

En materia de costos, Bodegas de Argentina informó que desarrolla estudios sobre tasas, trámites, habilitaciones, presión tributaria, energía, agua e insumos críticos a nivel de municipios y provincias productoras, con el fin de identificar los factores que encarecen la actividad y generar propuestas de simplificación.

Transformar problemas en vectores de acción

La agenda también incluye acciones vinculadas al empleo y la formación de talento, a partir del relevamiento de perfiles laborales estratégicos y necesidades de capacitación, en articulación con instituciones educativas y escuelas de oficio.

Y contempla, además, iniciativas para mejorar la conectividad, los accesos, la señalética, la seguridad, la movilidad y la infraestructura en las zonas productivas y enoturísticas.

“Bodegas de Argentina asume el desafío de convertir los problemas del sector en una agenda de gestión. Analizar, proponer, articular y actuar: ese es el camino para defender la competitividad de una actividad que genera valor, empleo, exportaciones e identidad para Argentina”, señaló Sebastián Barboza, gerente general de Lagarde, responsable del tema competitividad y vicepresidente regional por Luján de Cuyo.

En paralelo a esta agenda institucional, el sector privado ya ensaya soluciones propias frente al contexto desafiante.

El desplazamiento hacia el granel que describe Pesce es, en ese sentido, una muestra de cómo las bodegas de los segmentos más accesibles buscan sostener su competitividad en los mercados externos mientras la industria negocia, a través de sus cámaras, mejoras estructurales de más largo plazo.

Impacto del cierre prolongado del Paso a Chile

Respecto de la preocupación de la industria por contar con planes alternativos para atenuar las interrupciones en corredores estratégicos para trasladar exportaciones, la relevancia del tema quedó a la vista recientemente: en julio pasado hubo un impacto excepcional por el cierre prolongado del Paso Internacional Cristo Redentor.

Esta complicación también se reflejó en las cifras de exportaciones de vino fraccionado. Según explicó Ramiro Barrios, gerente general de la bodega Clos de los Siete y referente de exportaciones en Bodegas de Argentina, en diálogo con Ámbito, “hubo una caída muy fuerte, del 34%, en las exportaciones de vino fraccionado durante julio, según los datos del INV. Esto en gran parte se debe al cierre del Paso Internacional Cristo Redentor. Estuvo cerrado durante la mitad de julio y la mitad de agosto, por un total de 34 días, por la acumulación de nieve”.

Paso Internacional Cristo Redentor

Paso Internacional Cristo Redentor

Y agregó: “Por eso una gran parte de las exportaciones de Mendoza y San Juan que salen vía puertos chilenos no pudieron salir. Este julio tan malo revirtió el crecimiento que venía mostrando el vino fraccionado en el acumulado del año en el primer semestre, que marcó un 2,4% de crecimiento en relación al mismo periodo del año anterior”.

“El Paso se reabrió recién el 18 de agosto y a partir de ahí empezaron a cruzar camiones, pero la normalización total tendrá demoras. Por eso, una parte de la caída de julio también la vamos a ver en el mes de agosto. Y hacia septiembre debería empezar a normalizarse; y en el acumulado de nueve meses se podrá tener una visión más clara de la performance de exportaciones”, concluyó Barrios.

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