El empresario Mark Walter, quien hace una semana vendió la propiedad de la franquicia de los Ángeles Lakers en u$s12,5 millones, estaría estudiando la venta de sus acciones (12,8% cada uno) del Chelsea de la Premier League a Clearlake, el máximo accionista (60%).
La posibilidad de un cambio accionario en el club de la Premier League se enmarca en una serie de decisiones patrimoniales que Mark Walter viene tomando en las últimas semanas, mientras crece la presión regulatoria sobre el entramado financiero que construyó a lo largo de tres décadas en Wall Street.
Ahora, el imperio financiero y deportivo de Mark Walter, dueño de Los Angeles Dodgers y uno de los empresarios más influyentes del deporte estadounidense, quedó bajo la mirada de la justicia de los Estados Unidos.
La Justicia de los Estados Unidos investiga al magnate Mark Walter por un entramado financiero con préstamos no declarados y empresas intermediarias, que vinculan al propietario de una de las mayores franquicias deportivas de Estados Unidos. Empresarios argentinos aparecen involucrados con las operaciones
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Fiscales Federales y la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) de Estados Unidos investigan si Walter y las compañías de seguros que controla incurrieron en fraude al otorgar préstamos no declarados a firmas afiliadas, en un esquema que, según las autoridades, involucró miles de millones de dólares canalizados a través de una red de intermediarios. En ese entramado aparece ABS Capital Company, una firma fundada por exejecutivos argentinos de Guggenheim Partners, entre ellos Juan Ball, cuyo hermano Diego Ball ya había sido objeto de revisiones regulatorias por sus vínculos financieros con Walter años atrás.
Los argentinos son financistas conocidos, tiburones de Wall Street, y uno de ellos, Juan Ball, fue dueño de la mansión que compró el magnate tech Peter Thiel en abril pasado por u$s12 millones, en la calle Dardo Rocha del elegante y cotizado Barrio Parque, en Buenos Aires.
Juan Ball es el co-chairman de ABS Capital Company desde 2015. Junto al empresario Pablo Stalman, participó con Walter en la compra conjunta de una propiedad valuada en u$s85 millones en Malibú, sin utilizar fondos de Guggenheim ni de las aseguradoras, según confirmaron ambas partes ante la SEC en 2018, cuando el organismo amplió su investigación sobre la unidad de gestión de activos de la firma.
De largo recorrido en Wall Street, Ball fue presidente de Guggenheim Partners Latin America, además de haber ocupado cargos directivos en Lehman Brothers, Bear Stearns y Banco Santander.
La legislación permite que compañías bajo un mismo propietario hagan negocios entre sí, pero esas relaciones deben informarse correctamente a los reguladores. Ese es justamente uno de los puntos centrales de la investigación: determinar si inversiones financiadas con dinero de las aseguradoras de Walter terminaron vinculadas con otros negocios de su entramado empresarial sin que esa relación quedara debidamente identificada. Para los supervisores, conocer esos vínculos es clave porque les permite medir qué proporción de los activos - en este caso, de las aseguradoras de Walter - está expuesta a empresas relacionadas y evaluar los riesgos que esa concentración puede generar.
Otro argentino aparece en el circuito de préstamos
Entre los nombres vinculados con las operaciones recientes figura Federico Hermida, ejecutivo argentino relacionado también con ABS Capital Company LLC, también conocida como ABS Capco.
La firma fue fundada por exejecutivos de Guggenheim Partners, la compañía financiera con la que Walter mantuvo una relación central durante buena parte de su carrera. ABS aparece ahora entre las empresas que, según los investigadores, intervinieron entre las aseguradoras y los negocios que recibieron los fondos.
La conexión con Hermida surge de una operación específica. De acuerdo con The Wall Street Journal, EquiTrust prestó US$ 500 millones a 10 compañías creadas por el argentino durante 2026. Esas sociedades formaron parte de una estructura de financiamiento que ahora recibe atención federal.
La utilización de sociedades de responsabilidad limitada agregó complejidad al seguimiento del dinero. Parte de los préstamos pasó por distintas LLC, estructuras legales que pueden dificultar la identificación inmediata de sus propietarios finales y de los beneficiarios económicos.
La presencia de Hermida en esas operaciones no equivale, por sí sola, a una acusación de fraude. La información disponible lo vincula con compañías que recibieron financiamiento y con una de las firmas intermediarias bajo revisión. No se informó que los fiscales hayan presentado cargos contra él.
La eventual salida de Walter del Chelsea se da, según el Financial Times, en medio de una ola de operaciones en el negocio del deporte profesional, en la que multimillonarios y fondos institucionales tratan cada vez más a los clubes como una clase de activo financiero.