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29 de marzo 2026 - 00:00

Microcentro gourmet: un chef apuesta a recuperar la cocina clásica de hotel en pleno centro porteño

El chef Germán Ruberto abrió Bernardino dentro del Esplendor Buenos Aires Tango by Wyndham y apuesta a rescatar recetas tradicionales como el lomo Wellington o el confit de pato, mientras intenta atraer ejecutivos y turistas a una zona emblemática de la Capital Federal.

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Germán Ruberto, al frente de Bernardino, el restaurante del Esplendor Buenos Aires Tango by Wyndham, un proyecto que combina gastronomía europea, menú ejecutivo para el mediodía y experiencia gourmet por la noche.

En una zona del microcentro porteño que todavía busca recuperar el movimiento perdido tras la pandemia, un restaurante intenta volver a poner en el mapa gastronómico al área que rodea a la Avenida de Mayo y la Plaza de Mayo. La apuesta llega desde el interior de un hotel, con una propuesta que mezcla cocina europea clásica, precios accesibles al mediodía y una experiencia más gastronómica por la noche.

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Detrás del proyecto está el chef Germán Ruberto, quien inauguró Bernardino, el restaurante del Esplendor Buenos Aires Tango by Wyndham, ubicado en Av. Rivadavia 947, una propiedad de la cadena internacional Wyndham Hotels & Resorts ubicada sobre la avenida Rivadavia.

La idea del restaurante surgió casi por casualidad. Ruberto tenía una empresa de catering que realizaba eventos corporativos y uno de esos trabajos terminó abriendo la puerta a un nuevo proyecto. “Bernardino nace a través de una empresa de catering que tengo con un socio hace casi tres años. Llegamos al hotel para hacer un evento, hubo algunos cambios de último momento, lo resolvimos rápido y el gerente quedó muy contento. Entonces me dijo: ‘Tengo este desayunador muy lindo, pero sin mucha vida, ¿te gustaría transformarlo en un restaurante?’”, recordó el chef.

A partir de esa propuesta comenzó a tomar forma la idea de abrir un espacio con identidad propia dentro del hotel, pero con una premisa clara: recuperar la gastronomía clásica de la hotelería.

Hubo una época en la que los hoteles eran los lugares donde uno podía comer cosas que no encontraba en otros restaurantes. Recetas que casi desaparecieron. Entonces pensamos: ¿por qué no volver a hacer una carta realmente de hotel?”, explicó.

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La vuelta de los platos clásicos de hotel

Con ese concepto, el restaurante comenzó a recuperar preparaciones que durante décadas formaron parte de la cocina hotelera internacional. Entre los platos aparecen tartar, confit de pato, cordero, terrinas y el clásico lomo Wellington, una receta de origen británico que combina carne envuelta en hojaldre.

Hoy estamos reivindicando platos de hotelería clásica: el pato, el confit, el lomo Wellington, ciertas técnicas de cocción para pescados y salsas tradicionales. Son cosas que en muchos restaurantes ya no se ven”, señaló Ruberto.

Incluso algunos ingredientes poco habituales en la oferta gastronómica local, como el foie gras, forman parte de la propuesta. “Tengo un foie gras de pato real que es uno de nuestros caballitos de batalla. En Buenos Aires casi no se consigue, porque en muchos lugares lo reemplazan por mousses o patés”, explicó.

La cocina del restaurante se apoya además en la formación internacional del chef, que pasó por instituciones como Le Cordon Bleu y trabajó en cocinas europeas antes de regresar al país. “La experiencia en Europa me dio sobre todo técnica y respeto por el producto. Muchas veces no podemos traer los ingredientes de allá, pero sí aplicar esas técnicas a los productos que tenemos acá”, cuenta el chef.

Bernardino - Feb-161

Precios y propuesta gastronómica

El restaurante ofrece distintas propuestas a lo largo del día. El desayuno continental, abierto tanto a huéspedes como al público general, tiene un valor de $18.000. A la hora del té se puede optar por dos opciones: café o té con tres bocados dulces artesanales por $9.500, o bien café o té acompañado de tostados o medialunas con jamón y queso por $10.000.

Durante el mediodía funciona principalmente como un restaurante corporativo, con un menú ejecutivo de lunes a viernes por $24.000, que incluye panes artesanales con dips, plato principal, postre, café y bebida sin alcohol. Quienes lo deseen pueden sumar una copa de vino por $4.000 adicionales.

El mediodía es muy corporativo. Tenemos clientes de empresas que están en la zona y vienen a almorzar. La idea es ofrecer un buen producto a un precio razonable en un ambiente de hotel”, explicó Ruberto. Por la noche, la propuesta se orienta a una experiencia más gastronómica con carta completa y menú degustación. El menú de cinco pasos cuesta $69.000, mientras que la opción con maridaje de vinos asciende a $89.000.

Un restaurante que busca reactivar el microcentro

Además de la propuesta gastronómica, el restaurante también funciona como una apuesta a recuperar el movimiento en una zona que aún muestra las consecuencias del cambio en la dinámica laboral y comercial posterior a la pandemia.

El microcentro todavía está un poco postergado. Muchos negocios cerraron y se perdió el circuito gastronómico que tenía la zona. Quedaron sobre todo pizzerías, pero antes había muchos más restaurantes”, señaló Ruberto. A pocas cuadras del histórico Café Tortoni y del recuperado Confitería Ideal, el chef propone reconstruir ese circuito con la colaboración de otros espacios gastronómicos.

Tenemos que armar un circuito gastronómico entre los restaurantes de la zona y volver a poner al microcentro en el mapa”, sostuvo.

Por ahora, el movimiento se concentra principalmente durante el día. El restaurante tiene 46 cubiertos y al mediodía funciona sobre todo como punto de encuentro para ejecutivos y empresas de la zona. A futuro, Ruberto apunta a que el restaurante logre algo que considera cada vez más difícil en la escena culinaria porteña: convertirse en un clásico.

Me gustaría que Bernardino sea un restaurante que dure en el tiempo. Las modas pasan muy rápido en gastronomía, pero cuando apostás a lo clásico podés sostenerte durante generaciones”, afirmó. “Si dentro de algunos años alguien piensa en un restaurante clásico del microcentro y menciona Bernardino, para mí ya sería un logro enorme”, concluyó.

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