Juan Manuel Barrero nació en Trenque Lauquen hace 41 años. Y carga con un ADN emprendedor desde la cuna. Se fue de Argentina siendo muy joven, anotándose en becas para estudiar en diferentes países con el solo objetivo de viajar. Pero a los 25 volvió y volcó toda su experiencia académica en la que fue su primera empresa: una consultora que tenía como principales clientes a los productores agropecuarios de su pueblo natal.
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Un emprendedor argentino ganó entre 1.100 candidatos la principal competencia para startups de Nueva York
Juan Manuel Barrero, nacido en Trenque Lauquen, compitió con su empresa Lazo. Recibirá u$s1 millón de capital para financiar su expansión.
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Juan Manuel Barrero, CEO y fundador de la startup Lazo.
Ese puntapié inicial lo condujo hacia su apuesta mayor: la creación de Lazo, una startup dedicada a ofrecer soluciones financieras, legales, de recursos humanos y de fundraising (recaudación de capitales) para otros emprendedores que están desarrollando sus propias startups, tanto en Estados Unidos como en algunos países de América latina.
Recientemente Lazo fue distinguida por AlleyCorp, uno de los fondos de inversión más importantes de Nueva York, en una competición entre 1.100 empresas. Y así Barrero se convirtió además en el primer emprendedor latinoamericano en recibir el premio Peerless Pitch Competition 2025.
Además, su empresa recibió una inyección de capital de u$s1 millón para potenciar su crecimiento con un objetivo claro: multiplicar por 10 la cartera de clientes que tiene en la actualidad.
En una entrevista con Ámbito, Juan Manuel Barrero, repasó los hitos de su recorrido como emprendedor y la actualidad de su compañía.
Periodista: ¿Cómo comenzó tu historia como emprendedor?
Juan Manuel Barrero: Nací en Trenque lauquen. Mi papá era contador público en ese pequeño pueblo de la provincia de Buenos Aires y a los 17 años me fui, buscando un camino de formación profesional, personal, y eso marcó mucho, o sea, mi identidad.
Me gradué y estudié en distintos países, con distintas becas que fui buscando un poco como “busca”, por decirlo de alguna manera. Siempre me he definido así porque quería viajar más que estudiar. Lo hice así porque mi familia no era una familia que viajaba, entonces siempre tuve esa actitud bien inquieta.
Después de graduarme, trabajé un par de años en relación dependencia y empecé con mi primer emprendimiento, que tenía que ver justamente con mi identidad, con el pueblo dónde nací. Hice una consultora para agro. Había un montón de productores agropecuarios que necesitaban ayuda desde el punto de vista del management. Un poco vinculando la historia con mi padre, que tenía el estudio contable en Trenque Lauquen y yo que estaba en Buenos Aires queriendo emprender.
P: ¿Cómo te acercaste al ecosistema emprendedor?
JMB: Apenas comencé con mi consultora me empecé a vincular con Endeavor, donde empecé a escuchar del mundo startup, del mundo del venture capital. Y en algún momento ya estaba bastante consolidado con esta consultora de agro y había logrado cierto reconocimiento, trayectoria. Una de las cosas que aprendí en ese momento fue que es necesario poner foco en conocer mucho mejor al cliente y darle una mejor solución. Y eso fue de los grandes aprendizajes que me dejó ese emprendimiento y que hoy lo sigo teniendo pero de una manera muy chiquita, ya que no le dedico tiempo.
A partir de ahí me empecé a dedicar al mundo de startups y VCs en Latinoamérica con el inicio de las primeras aceleradoras y los primeros fondos de inversión que aparecieron en Argentina. Eso me fue conectando con el mundo de startups a nivel regional en Latinoamérica. Y se me ocurrió crear una solución para resolverle problemas a las startups y a los fondos de inversión en la región.
P: ¿Qué detectaste que les faltaba a las startups de la región?
JMB: Una empresa vale por su producto y por su tracción, en definitiva. ¿A cuánto estás creciendo? ¿Cuántos clientes tenés? ¿Cuántos revenue tenés? Esos indicadores de tracción que hacen que tenga valor la compañía.
Pero hay un montón de otras cosas que también tienen que suceder, que son los aspectos legales, financieros, del levantamiento de capital, de recursos humanos. Si uno no los hace bien pueden destruir valor a la compañía. Entonces mi visión siempre fue que todos esos mundos estaban desconectados. Por un lado tenés al abogado, por el otro lado tenés al contador, por el otro lado tenés al financiero, por otro lado tenés que relacionarte con un montón de inversores, tenés que manejar tu nómina.
Tenés un montón de expertos y un montón de soluciones que están desconectadas. Y yo siempre vi esta oportunidad de crear un one-stop-shop solution, como un todo en uno, que permita conectar y resolver, ahorrarle un montón de tiempo y de dinero a un emprendedor. Básicamente estos proveedores de estas soluciones actualmente son lentos, caros, ineficientes y sobre todo están desconectados.
P: ¿Cuánto afecta eso a los objetivos de conseguir financiamiento?
JMB: Cuando una startup va a levantar una ronda de financiamiento, tiene que empezar a correr, a conectar todo eso, para que la información sea consistente y no haya errores en esa información, porque si vos tenés información con error, perdés credibilidad frente a quien le estás vendiendo tu empresa.
Entonces, ahí había un problema del 99% de las compañías. Y ese es el principal problema que estamos resolviendo en este momento, que es conectar todos esos puntos que están desconectados y resolverle cada una de esas cosas. No necesariamente desarrollando tecnología desde cero, porque sería imposible desarrollar la tecnología de cada una de esas cosas, sino que integrando ciertas tecnologías existentes y desarrollando otras tecnologías y conectando todos los puntos arriba.
Entonces, ese es el principal problema que resolvemos, que en definitiva es resolver un montón de tiempo y dinero al emprendedor, pero sobre todo siempre darle esta capacidad de conectar la data en un lugar y que pueda estar invertible, listo para levantar capital o listo para ser vendido.
Normalmente, cuando estás en los estadios iniciales, no tenés un montón de recursos, no tenés tiempo, no tenés la expertise de un montón de cosas, y bueno, eso genera un montón de errores y de sobrecostos que normalmente tienen los emprendedores.
P: ¿Cómo te decidiste a desplazar tu objetivo hacia las startups de Estados Unidos?
JMB: En un momento apareció todo el éxito de las empresas como Globant y de todos los centros de servicios que estaban en Argentina como JP Morgan, Standard & Poor's, Accenture, PwC, AirSignal, todos esos estaban entrenando gente en Argentina para dar servicios a sus matrices en Estados Unidos. Entonces dije, si yo le estoy dando servicios a startups en Latinoamérica, ¿por qué no puedo hacerlo para Estados Unidos? Si ya está toda esta gente acá entrenada que sabe de impuestos, de finanzas, de legales.
Obviamente había que enseñarle sobre startups a este talento que estaba desarrollado en Argentina. Y es por eso que el 2021, post pandemia, cerré la oficina que tenía en Buenos Aires y mandé a remoto a todo el equipo que tenía en ese momento con mis dos empresas. Y me mudé con mi mujer a Estados Unidos, para hacer lo mismo con startups de ese país. Ahí ví la oportunidad, ya que las soluciones que hay actualmente en Estados Unidos no están resolviendo el verdadero problema de un emprendedor.
Yo quería hacer algo que conecte con mi propósito, con algo más de impacto, que no estaba encontrando en mis emprendimientos anteriores. Y también tenía ganas de hacer algo más de producto, más escalable, porque ya había hecho crecer dos empresas de servicios que eran de personas.
Y me puse a trabajar desde Miami, que me permitía estar en el lugar correcto para poder desarrollar esto con un montón de emprendedores de Latinoamérica que llegan a Estados Unidos para levantar capital o para vender sus productos. Eso hizo que la compañía crezca un montón y ahora nos haya reconocido este fondo y nos haya invertido este fondo.
P: Uno a veces se imagina que los que vienen más atrás en todo eso son los emprendedores latinoamericanos, ¿no es así?
JMB: Creo que es un problema a nivel global. En Estados Unidos el emprendedor, a diferencia de Latinoamérica, tiene la suerte de tener un sistema mucho más fácil de manejar, porque todo es mucho más previsible y normalmente los emprendedores en Latinoamérica pierden mucho tiempo en burocracias adicionales.
Cuando se genera inconsistencia en la información que brinda una empresa ante un posible comprador hace que el inversor diga ¿a cuál información le creo. Ahí hay muchos problemas a resolver y creo que eso pasa a nivel global aún. Creo que en Estados Unidos va a ser mucho más fácil resolverlo primero porque el mercado es más grande porque los emprendedores no es como en Latinoamérica que las startups, por lo general, operan en más de un país si bien empiezan siempre testeando su modelo de negocio en su país por lo general siempre se expanden en Latinoamérica excepto Brasil o México pueden llegar a ser mercados más grandes.
Además en Estados Unidos la startup por lo general se queda más tiempo en el mismo país antes de internacionalizarse. Entonces eso lo hace mucho más sencillo que lograr lo que estamos queriendo lograr en Latinoamérica si lo quisiéramos lograr con resolver el back office operativo de Argentina.
P: ¿Cómo llega el reconocimiento de AlleyCorp en la competición de la que participaron?
JMB: Se trata de una competición para startups de Estados Unidos para empresas que habían levantado capital por menos de un millón de dólares. Nosotros hasta ese momento habíamos recibido solamente 400 mil dólares de inversores ángeles y por eso aplicamos. Participaron más de 1.100 empresas de todo Estados Unidos y quedamos seleccionados en el top 20 solamente con la aplicación y luego de otros filtros pasamos a la final de 5 empresas. Y fui yo solo a Nueva York a las oficinas de Google para hacer mi pitch. Tenía muy poca expectativa honestamente porque habíamos participado de otras cosas y nunca ganábamos nada. Normalmente estos concursos suelen premiar proyectos que estén resolviendo algún problema de la humanidad y nosotros solamente estamos ayudando a empresas a ser más eficientes.
Pero creo que esta vez nos eligieron porque había claros indicios de todo lo que habíamos hecho. Y lo que me da más orgullo es que el dueño del fondo de inversión que nos eligió dijo que lo hizo porque no veníamos de ninguna universidad top de Estados Unidos, como Stanford o Yale y que había hecho mucho sin recursos. Dijo que si Juan logró todo esto con Lazo sin tener recursos ni contactos, viniendo de Argentina, seguramente con el apoyo del fondo de inversión va a poder lograr grandes cosas.
Y esto todavía me motiva y me mueve porque obviamente es un camino de muchos años de haber salido de la zona de confort para poder algún día tratar de ser el mejor en lo que uno hace. Y esa es la búsqueda que yo tengo, de alguna manera ser el mejor en la industria en la cual vivo desde la panza de mi madre. Mi papá era contador y siempre critiqué esa industria por cómo se hacían las cosas. Y poder estar empezando a jugar cada vez más cerca en las grandes ligas y que te reconozca el fondo para mí el más prestigioso de Nueva York, y un emprendedor como Kevin Ryan que ya creó muchos unicornios y que es conocido como el padrino del ecosistema tech de Nueva York para mí es como un logro, un reconocimiento.
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