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7 de junio 2026 - 21:00

Un fracaso de u$s500 millones: la historia del magnate que quiso alimentar el mundo con sus verduras

Este excéntrico millonario tuvo una idea que no funcionó y le generó una pérdida enorme, aunque curiosamente, la misma no afectó su enorme patrimonio.

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El empresario tuvo un gesto que era alabado, aunque terminó siendo muy criticado.

Bloomberg

Logró hacer miles de millones de dólares en el ámbito tecnológico y, lejos de cometer maldades, encontró una idea cuyo fin era beneficiar a la humanidad. La misma le demandó una enorme inversión, pero lo que menos esperaba este reconocido magnate era protagonizar uno de los fracasos económicos más grandes que se hayan visto.

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Las buenas intenciones no fueron suficientes y el negocio no salió para nada bien, aunque estuvo lejos de sufrir un impacto en su ya abultado patrimonio. Si bien no complicó su situación, en su sector hay quienes cuestionan fuertemente el proyecto que impulsó.

Larry Ellison Bloomberg 1

El patrimonio de Ellison es de u$s200.00 millones.

Quién es Larry Ellison y cómo se convirtió en la tercera persona más rica del mundo

Larry Ellison es el cofundador de Oracle, una de las empresas de software más importantes del planeta. Creó la compañía en 1977 y la dirigió durante décadas, convirtiéndola en una referencia mundial en bases de datos, software empresarial y servicios tecnológicos.

El empresario posee cerca del 40% de esa compañía y también realizó inversiones destacadas fuera del sector tecnológico, entre ellas una participación en Tesla que llegó a multiplicar varias veces su valor. El fuerte avance de las acciones de Oracle impulsado por el negocio de la inteligencia artificial elevó aún más su patrimonio y lo ubicó entre las personas más ricas del planeta.

Además de sus participaciones empresariales, Ellison construyó un enorme patrimonio inmobiliario. Es propietario de la mayor parte de la isla hawaiana de Lanai, adquirida en 2012 por alrededor de u$s300 millones, además de residencias en distintos puntos de Estados Unidos y una extensa colección de bienes de lujo.

Embed - Larry Ellison's Top 10 Rules for Success

Una inversión de millones y la creación de Sensei Ag

Tras comprar el 98% de Lanai, Ellison imaginó convertir la isla en un laboratorio de sostenibilidad. Con ese objetivo impulsó Sensei Ag, una empresa orientada al desarrollo de sistemas agrícolas avanzados capaces de producir alimentos utilizando menos recursos y una fuerte integración tecnológica.

El proyecto recibió una inversión inicial cercana a los u$s500 millones. La idea era construir invernaderos de última generación equipados con sensores, inteligencia artificial y sistemas automatizados para controlar variables como la temperatura, la humedad, la ventilación y el uso del agua. También se buscaba alimentar las instalaciones mediante energías renovables.

Sensei Ag aspiraba a demostrar que era posible aumentar significativamente la producción de verduras y otros cultivos utilizando técnicas modernas de agricultura hidropónica. La iniciativa fue presentada como un modelo capaz de replicarse en distintas partes del mundo para mejorar la producción de alimentos de forma más eficiente y sostenible.

El fin de su proyecto: todos los problemas que tuvo el empresario

La realidad terminó siendo mucho más compleja de lo previsto. Uno de los principales inconvenientes fue el entorno de Lanai. Los fuertes vientos y la elevada humedad afectaron el funcionamiento de las instalaciones desde las primeras etapas. Incluso las cubiertas de los invernaderos, cuyo costo rondó los u$s12 millones, sufrieron daños severos que obligaron a realizar reparaciones multimillonarias.

Los problemas también alcanzaron al sistema energético. Los paneles solares instalados para abastecer el proyecto perdían eficiencia debido a la suciedad acumulada por las condiciones climáticas de la isla, por lo que en numerosas ocasiones fue necesario recurrir a generadores diésel para mantener las operaciones en funcionamiento.

A eso se sumaron dificultades vinculadas a la conectividad. Los fallos de WiFi afectaban el desempeño de los cientos de sensores que controlaban los cultivos. En un sistema altamente automatizado, cualquier interrupción podía comprometer la producción y generar pérdidas.

El terreno tampoco ayudó. Décadas atrás, Lanai había sido utilizada intensivamente para el cultivo de piñas, una actividad que dejó secuelas sobre la calidad del suelo. Al mismo tiempo, los elevados costos operativos de los invernaderos hicieron cada vez más difícil alcanzar niveles de rentabilidad compatibles con las expectativas iniciales.

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