"A la larga, la inflación latente no se contendrá"
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Atención: el nuevo plazo fijo que le gana a la inflación todos los meses
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Cómo fue el plan agropecuario de la dictadura y qué impacto tuvo
Moya destaca como
positivo el cuidado
de la situación
fiscal, aunque
-advierte- «cada
vez se hace con menor
dedicación».
R.M.: Existe un modelo, aunque no está tan claro. El gobierno ha privilegiado favorecer a los sectores exportadores y sustitutos de importaciones en detrimento de los servicios. Pero eso sólo es posible en el corto plazo, porque no puede fijar los precios relativos arbitrariamente. Por otra parte, la cantidad de decretos de necesidad y urgencia que dictó el Poder Ejecutivo es un síntoma de que las decisiones son poco discutidas en el Congreso, donde deberían debatirse las leyes que afectarán al crecimiento económico en el largo plazo. Esto indica que estamos sujetos a los vaivenes del gobierno y a los cambios de partidos gobernantes, no pensando en el largo plazo.
P.: ¿Cómo evalúa los acuerdos de precios?
R.M.: Los acuerdos de precios, en la Argentina y en el resto del mundo, se han probado ineficaces. A la larga no se puede contener una inflación que está latente. También son ineficientes no sólo porque aparecen mercados negros y desabastecimiento, sino también porque las empresas tienen que lanzar «nuevos» productos para poder vender más caro; si no, no le dan los costos.
P.: ¿Es tan preocupante el nivel de inflación para la sostenibilidad de la economía o es más un manejo político?
R.M.: La inflación a los niveles actuales siempre es preocupante. El problema es que los gobiernos lo tomen como una fuente permanente de recursos, el famoso impuesto inflacionario, que a la larga puede ser desestabilizante.
P.: ¿Qué opina de los nuevos créditos hipotecarios?
R.M.: Por el lado de flexibilizar los requisitos, en la medida en que los bancos no sean presionados a hacerlo, puede ampliar el tamaño del mercado y favorecer el acceso a la vivienda. De todos modos, hoy el problema es otro, es la alta relación de precio de la vivienda respecto del salario. En definitiva, el problema son los precios de las propiedades, que están elevados por las tasas reales de interés negativas que ofrecen los activos financieros, esto es, depósitos, para un inversor promedio. Para decirlo de otra forma, la gente ahorra en «ladrillos».
P.: ¿Qué habría que hacer para disminuir el empleo en negro y la pobreza?
R.M.: Para reducir el empleo en negro, hay que recurrir a controles fiscales, pero, sobre todo, a reducir los costos de la formalización, lo que implica bajar costos innecesarios del trabajo, como los derivados de potenciales juicios por accidentes laborales.
Entrevista de Laura Costa



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